El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó al movimiento antifascista Antifa como “un desastre radical de izquierda, peligroso y enfermo”, por lo que decidió otorgarle la designación de “gran organización terrorista”.
Trump indicó en su cuenta de Truth Social que también recomendará investigar a quienes financien a Antifa “de acuerdo con los más altos estándares legales”. Según explicó, esta decisión busca proteger a los ciudadanos: subrayó que cualquier acción violenta atribuida a Antifa será tratada con todo el peso de la ley.
En su publicación, el republicano no dejó claro qué mecanismo usaría para hacer la designación, ya que Antifa es una red muy descentralizada en Estados Unidos que aglutina activistas que definidos como anarquistas, anticapitalistas o comunistas y carece de un liderazgo definido. Esta situación hace incierto quién o qué sería exactamente el objetivo.
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El presidente estadounidense acusó a Antifa en numerosas ocasiones de incitar la violencia, incluyendo los disturbios posteriores a la muerte de George Floyd en 2020 en su primer mandato. Incluso, había manifestado su deseo de designarlo como grupo terrorista en múltiples ocasiones, aunque expertos y funcionarios subrayaron la dificultad legal de sancionar a un colectivo tan descentralizado.
