Despedimos con tristeza pero con infinito orgullo a Ezequiel Galeano. Un símbolo de lucha que transformó su batalla personal en una causa colectiva.
Después de años de ser un ejemplo de superación y de recordarnos la importancia de la donación de órganos, hoy Ezequiel descansa en paz.
Su paso por este mundo no fue en vano: movilizó a toda una provincia y nos dejó un mensaje de solidaridad que nunca olvidaremos.
