La secretaría de Finanzas dio a conocer este miércoles los resultados de una licitación de deuda muy esperada por el mercado, ya que debutaba el nuevo bono en dólares (AO27). En concepto de ese título, el Tesoro logró completar el cupo de u$s150 millones que se había propuesto por subasta.
Otro dato relevante de la rueda fue que apenas se aceptó el 17,2% de las ofertas realizadas por los inversores, que representaron unos u$s868 millones. En paralelo, el precio licitado se ubicó apenas por encima de la par.
Javier Casabal, Sr Fixed Income Strategist de Adcap, exhibió que la tasa del bono estuvo en línea con lo que rinden los Bopreales (titulos del Banco Central) que vencen también en octubre de 2027. «Habrá que ver mañana si, a este mismo precio, que está por encima de lo que esperábamos, todavía queda demanda dispuesta a convalidarlo a través de la segunda vuelta. De ser asi, es posible que una parte de la demanda este explicada por inversores extranjeros que, entrando dólares de afuera, apuestan a una compresión del ‘canje’ que esta en torno al 3%», profundizó.
Por su parte, Eric Ritondale, de Puente, celebró la tasa, «más alineada con la curva de Bopreales que de Bonares». «Este resultado se explica por el diseño de una emisión inicial muy acotada. A esto se suma una base de inversores locales curada, con una demanda estructural firme por activos de corta duración. Por último, los niveles actuales del canje, en torno al 3%, también ayudaron a alcanzar este costo de financiamiento tan bajo», profundizó el especialista.
Hacia adelante, Ritondale ve que «la estrategia parece ser insistir con emisiones bajo ley nacional en un entorno donde se busca fomentar el crecimiento y la profundidad del sistema financiero local en dólares». «Bajo esta lógica, creemos que el objetivo de alcanzar el programa previsto de u$s2.000 millones luce plenamente alcanzable«, pronosticó.
El Tesoro liberó pesos y concentró la deuda en el título CER más corto
En cuanto a la deuda en moneda local, el Tesoro decidió liberar pesos al mercado ya que renovó menos del 100% de los vencimientos de la semana. En concreto, el rollover fue del 93,32% ($6,74 billones sobre un total de $7,22 billones).
Casi el 57% de lo adjudicado correspondió al título ajustado por inflación (Lecer) más corto, con vencimiento en mayo de este año. En este caso, la tasa efectiva anual convalidada, por sobre la inflación, fue del 1,91%.
Asimismo, el resto de los títulos CER con vencimiento este año concentró un 27% del total y los CER más largos (con fecha a 2027 y 2028) representó un 13,5%. Por su parte, en Dólar linked apenas se colocaron $0,15 billones (la licitación para el bono de 2028 quedó desierta).
Para Casabal fue una «muy buena licitación», ya que se consiguió un buen nivel de rollover extendiendo plazos respecto de las licitaciones previas, «sin necesidad de emitir títulos cortos a tasa fija, y fundamentalmente, sin conceder premios levantando tasas».
Al respecto, Ritondale sostuvo que «el Gobierno parece sentirse cómodo dejando algo de liquidez en el sistema -una inyección neta moderada- en un contexto de dinámicas cambiarias que vienen mejorando de forma sostenida, algo ya insinuado con intervenciones de mercado para dar liquidez y bajar las tasas cortas en las jornadas previas a la licitación».
«La decisión de no ofrecer instrumentos de tasa fija de corto plazo (Lecaps o Boncaps) fue un catalizador central. Al retirar la oferta primaria de estos títulos, el Tesoro empujó a los inversores hacia el mercado secundario en la previa a la licitación, acelerando la compresión de tasas en ese tramo», expuso.
Hacia adelante el escenario luce desafiante, ya que entre marzo y abril Economía debe pagar $35 billones de vencimientos.
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