El Banco Mundial redujo su proyección de crecimiento económico para la Argentina en 2025 a 4,6%, según el Informe Económico de América Latina y el Caribe publicado este martes. La cifra representa una baja frente al 5,5% estimado en junio y al 5% proyectado en enero, aunque el país se mantiene como la segunda economía con mayor expansión esperada en la región, solo detrás de Guyana (11,8%).
El organismo multilateral explicó que la revisión responde a la volatilidad macroeconómica interna y a un contexto internacional menos favorable, marcado por tasas de interés altas, la caída de los precios de las materias primas y una persistente incertidumbre comercial y financiera derivada de las tensiones entre Estados Unidos y sus principales socios.
Pese a la corrección a la baja, el Banco Mundial destacó que la Argentina sigue mostrando señales de recuperación tras dos años de contracción. La expansión proyectada para 2025 estaría impulsada por la recuperación de las exportaciones agrícolas luego de la sequía de 2023 y por incipientes mejoras en el consumo y la inversión privada.

Sin embargo, el ajuste de las previsiones refleja el impacto de las condiciones financieras más duras bajo el programa de estabilización implementado por el Gobierno de Javier Milei, que busca contener la inflación y equilibrar las cuentas públicas. Según el informe, los primeros resultados del plan incluyeron una desaceleración de los precios, la obtención de un superávit fiscal y una mayor estabilidad del tipo de cambio, aunque la inversión pública y privada aún se mantiene en niveles moderados.
El PIB nacional mostró en el segundo trimestre una contracción del 0,1% respecto al trimestre anterior, de acuerdo con datos del Indec, lo que marca un cambio de tendencia hacia la recesión técnica si se repite una caída en el siguiente período.
Riesgos de recesión y perspectivas regionales
El informe del Banco Mundial coincide con el diagnóstico de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), cuyo Índice Líder reveló que la probabilidad de recesión en la economía argentina subió al 98,6% en agosto, frente al 56,1% de julio.
En el plano regional, el Banco Mundial advirtió que América Latina y el Caribe enfrentan un escenario de crecimiento débil y desigual. La institución prevé una expansión promedio de 2,3% en 2025, apenas por encima del 2,2% estimado para 2024, con ajustes a la baja en las proyecciones de Brasil y México, mientras que Colombia muestra una leve mejora por la reactivación del consumo y la inversión.
El informe subraya que el bajo dinamismo regional no se explica únicamente por la pandemia o el descenso de los precios de las materias primas, sino también por limitaciones estructurales persistentes, como la baja productividad, la escasa inversión en innovación, la informalidad laboral y los déficits fiscales crónicos.
Desafíos y recomendaciones del Banco Mundial
El Banco Mundial advirtió que el crecimiento menor al previsto podría afectar la creación de empleo, las inversiones privadas y los avances en reducción de la pobreza. Según las proyecciones, la pobreza monetaria regional descendería levemente hasta el 25,2% en 2025, aunque la desigualdad y la informalidad continuarán siendo desafíos estructurales.
En ese sentido, el organismo recomendó a los países latinoamericanos avanzar en reformas estructurales que fortalezcan el capital humano, mejoren la eficiencia del gasto público y amplíen el espacio fiscal para impulsar políticas de desarrollo sostenibles.

Para Argentina, la entidad anticipa que el crecimiento se moderarías gradualmente a 4% en 2026 y 2027, conforme se estabilicen los precios y se consolide la recuperación de los sectores productivos. No obstante, subrayó que el panorama dependerá de la capacidad del Gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica y restaurar la confianza de los mercados e inversores.
Con un escenario global más incierto y presiones internas crecientes, la Argentina encara el año electoral con un equilibrio delicado entre ajuste y crecimiento, en una región que todavía busca el rumbo para sostener su recuperación económica de largo plazo.
