Marisa Dos Santos, referente de los vecinos autoconvocados del Barrio Eldorado III, confirmó la recepción de 115 bonos del programa municipal como una herramienta clave para financiar el mantenimiento del complejo habitacional. El equipo de trabajo, integrado por cinco personas, ya logró erradicar cuatro minibasurales retirando 25 camiones de residuos y gestiona junto a la Cooperativa de Electricidad de Eldorado (CEEL) una solución histórica para las obsoletas luminarias que afectan a más de mil residentes.
Un grupo de vecinos impulsa una serie de proyectos que busca transformar el complejo habitacional Eldorado III, uno de los conglomerados de vivienda más antiguos de la ciudad con cuatro décadas de existencia. Ante la falta de un consorcio regularizado por demandas legales heredadas de administraciones pasadas, un grupo de residentes decidió autoconvocarse en octubre pasado para autogestionar las urgencias del barrio, donde conviven más de mil personas distribuidas en 357 departamentos.
“Anoche se nos hizo entrega de 115 bonos, lo que es el bono ‘Por Mi Barrio’ (…) Para nosotros esto viene súper bien, porque somos un equipo de trabajo y esto es un puntapié para que podamos generar fondos para seguir trabajando”, relató entusiasmada Marisa Dos Santos, referente del sector. El grupo opera de manera independiente y busca la validación de la Coordinación Barrial de la Municipalidad de Eldorado para consolidar su representatividad frente al municipio: “No somos una comisión barrial porque en estos lugares hay que tener consorcio. El consorcio del Barrio Eldorado III tiene una demanda justamente por incumplimiento de pago hacia un trabajador, por lo que nos queda que el municipio nos valide como equipo de trabajo para tener peso y voz”.
De minibasurales a plazas saludables: una cruzada contra el abandono
La iniciativa vecinal comenzó articulándose con la intendencia a través de operativos de limpieza profunda que permitieron sanear los entornos del complejo. “Ese operativo no alcanzó, entonces se nos cedió un segundo operativo donde sacamos 25 camiones de basura, solamente en los alrededores, no ingresando en profundidad a los pasillos”, detalló Dos Santos, destacando que gracias a este esfuerzo coordinado con la gestión del intendente se lograron eliminar cuatro minibasurales crónicos. En el marco de estas tareas, el municipio les otorgó una motoguadaña en comodato y avanzó con el equipamiento recreativo del sector: “Nos han colocado una plaza saludable justamente en la plaza que tenemos ahí en el barrio, y nos están haciendo mejoras en todo lo que son juegos y parte del playón”.
Los recursos para los insumos —como tanzas, combustible y bolsas de residuos— se recaudan mediante la solidaridad vecinal o actividades como una pollada previa que les permitió adquirir una sopladora industrial.
La urgencia de las luminarias y las gestiones ante la Cooperativa
La problemática más crítica que afronta actualmente el Eldorado III radica en la oscuridad de los pasillos internos, una deficiencia que afecta mayoritariamente a una población compuesta por adultos mayores que deben subir y bajar escaleras. Al tratarse de un complejo habitacional cuyas cuotas ya fueron saldadas en su totalidad, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) ya no tiene injerencia en el mantenimiento de la infraestructura. Además, el sistema original de electrificación corre bajo tierra y se encuentra completamente obsoleto.
Por ello, el grupo vecinal acudió directamente a la prestataria de servicios local. “Tuvimos una reunión con el nuevo presidente de la cooperativa, el señor Núñez, y con el señor Otto, que hizo la recorrida dentro de los pasillos conmigo. Como ni la cooperativa ni el municipio pueden entrar legalmente en estos complejos, estamos buscando la solución para arreglar los faros internos y ver la posibilidad de colocar algunos nuevos”, explicó la referente. Como respuesta inicial, la cooperativa ya colocó luminarias detrás de la escuela local y comenzó con la refacción de los focos recuperables dentro de los pasillos.
Conscientes del complejo escenario socioeconómico, los autoconvocados expandieron su rol hacia la asistencia alimentaria comunitaria. Tras una locreada realizada el pasado primero de mayo donde distribuyeron 180 porciones entre las familias, el grupo implementó una prueba piloto para establecer un merendero permanente: “El día 25 de mayo hicimos el ‘vaso de leche’ con chocolate y facturas, y tuvimos una asistencia de 50 niñitos. Queremos hacerlo a partir de ahora de forma continua porque la situación económica no está fácil”.
Fuente: Norte Misionero
