El empleo formal volvió a caer en julio con la pérdida de 9.085 asalariados, según los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y la pérdida acumulada desde noviembre de 2023 asciende a 370.343 trabajadores registrados. El sector privado suma 14 meses seguidos de retroceso y julio fue el mes de mayor destrucción desde noviembre del año pasado.
Según el análisis del investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, Luis Campos, en el último año se destruyeron más puestos de trabajo que en el primer año y medio del gobierno de La Libertad Avanza. La fase actual de pérdida de empleo privado registrado tiene una magnitud comparable a la de los últimos dos años del gobierno de Cambiemos, aunque con una diferencia de contexto: entonces el sector público funcionaba como amortiguador y ahora no.
El deterioro alcanza a las ramas que el modelo económico presenta como motores. En el último año, minería, petróleo e intermediación financiera destruyeron empleo formal, mientras que agro y pesca tuvieron una suba marginal e industria y comercio registraron fuertes caídas.
El mapa territorial es desparejo: desde el inicio de la gestión de La Libertad Avanza, el empleo formal solo creció en Neuquén y Río Negro, que sumaron 16.723 trabajadores entre ambas. En las 22 jurisdicciones restantes se perdieron casi 285.000 puestos.
En julio el empleo en el sector público creció de manera considerable, pero el propio análisis advierte que podría tratarse de un efecto metodológico, ya que había caído con fuerza en junio y en julio recuperó todo ese deterioro. En la comparación con noviembre de 2023, el sector público acumula un retroceso del 2,5%, muy por debajo del que registra el sector privado.
En casas particulares el empleo formal también bajó en julio. La tendencia general parece haberse estabilizado en los niveles de principios de 2025, tras una caída muy fuerte en los cinco años anteriores. El salario real relevado por el SIPA perdió un par de décimas frente a la inflación en julio. Desde marzo se mantiene en niveles similares a los de noviembre de 2023, y el análisis no encuentra razones para que repunte en el corto plazo.
Los indicadores de agosto tampoco anticipan un cambio: la Encuesta de Indicadores Laborales registró una caída marginal en ese mes y no hay señales de que el empleo formal vaya a recuperarse. La incógnita que queda abierta es hasta cuándo resisten las modalidades de empleo que funcionaron como refugio frente a la pérdida de puestos asalariados registrados.
El empleo formal acumula 14 meses de caída consecutiva y la pérdida de más de 370.000 asalariados desde noviembre de 2023, en un contexto donde ni los sectores considerados motores del modelo ni la mayoría de las provincias logran revertir la tendencia, y donde el salario real permanece estancado sin perspectivas de recuperación en el corto plazo.
RU


