El directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó la segunda revisión del acuerdo firmado con la Argentina y habilitó un nuevo desembolso de US$1000 millones. El organismo valoró las reformas impulsadas por el Gobierno nacional en materia fiscal, comercial y laboral, además de los avances en el frente monetario y cambiario, aunque advirtió sobre los desafíos vinculados a la acumulación de reservas y el contexto económico internacional.
El directorio del Fondo Monetario Internacional aprobó finalmente la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y desembolsará US$1000 millones. Con este nuevo envío de fondos, ya se completó el 80% de los US$20.000 millones pactados originalmente entre el organismo y el país.
El ministro de Economía Luis Caputo anunció la decisión a través de su cuenta de X con un breve mensaje: “Acuerdo con el FMI aprobado por el Directorio del Fondo”. Además, compartió el informe elaborado por el board del organismo multilateral.

En el comunicado oficial, el FMI destacó la continuidad del programa económico argentino y sostuvo: “Esto representa un nuevo hito en el programa, cuyo objetivo es consolidar la desinflación, fortalecer la estabilidad externa y sentar las bases para un crecimiento más sólido y sostenible impulsado por el sector privado. A pesar de un contexto global y nacional más complejo, el Directorio Ejecutivo evaluó que la implementación del programa se mantuvo sólida, reflejando políticas prudentes y ajustes al marco de políticas”.
El pasado 15 de abril, luego de varias semanas de espera, el organismo había otorgado el visto bueno técnico al programa firmado con la Argentina un año atrás, aunque todavía faltaba la aprobación definitiva por parte del directorio ejecutivo.
En aquel comunicado técnico, el FMI había resaltado la presentación del Presupuesto 2026, la Ley de Inocencia Fiscal y la reforma laboral, así como los acuerdos comerciales y las medidas destinadas a fomentar inversiones en el sector minero.
Además, el organismo valoró el proceso de acumulación de reservas internacionales y destacó que el Banco Central compró más de US$8800 millones en lo que va del año.
Según las metas establecidas por el Fondo, la Argentina deberá alcanzar hacia finales de 2026 un superávit primario del 1,4% del Producto Bruto Interno mediante un “control del gasto riguroso y continuo”, además de incrementar al menos en US$8000 millones las reservas netas durante el año.
En el reporte difundido tras la aprobación, el directorio reconoció que la Argentina no logró cumplir con la meta de acumulación de reservas internacionales. No obstante, sostuvo que se alcanzaron la mayoría de los “criterios de desempeño clave” y remarcó que el Gobierno aplicó “medidas correctivas” para acercarse a los objetivos acordados.
En esa línea, el organismo enfatizó: “El Directorio Ejecutivo celebró los avances en materia de reforma estructural y el compromiso de las autoridades de implementar un conjunto equilibrado de políticas coherentes con los objetivos del programa”.
Por su parte, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseguró: “Las autoridades argentinas siguieron avanzando con paso firme en la estabilización y la creación de una economía más orientada al mercado en el marco del Servicio Ampliado del Fondo”.

“La creciente incertidumbre política en 2025 afectó temporalmente al crecimiento, la desinflación y la estabilidad externa, pero desde entonces se implementaron ajustes de política que propiciaron un aumento de las reservas, una renovada desinflación y una mayor confianza en el mercado, a pesar de un contexto global más complejo”, agregó.
Georgieva también trazó algunos lineamientos para la continuidad del programa económico y señaló: “Las autoridades están comprometidas a seguir buscando un equilibrio fiscal general mediante mayores reducciones en los subsidios a la energía, una mejor focalización de las transferencias sociales y la contención del gasto discrecional para contrarrestar el impacto de las iniciativas de gasto del Congreso”.
Asimismo, sostuvo: “Con el tiempo, las reformas para mejorar la equidad y la eficiencia de los sistemas tributario y de pensiones, junto con el fortalecimiento de los marcos fiscales en todos los niveles de gobierno, serán esenciales para sostener el ancla fiscal y, al mismo tiempo, preservar el margen para el gasto social prioritario, que será fundamental para consolidar aún más la notable reducción de la pobreza».
La titular del Fondo remarcó además la importancia de la acumulación de reservas y la estabilidad cambiaria para la economía argentina. En ese sentido, afirmó: “La implementación sostenida del programa de compra de divisas del Banco Central, combinada con la flexibilidad continua del tipo de cambio, sigue siendo esencial para reconstruir decisivamente las reservas externas y fortalecer la capacidad de Argentina para gestionar crisis”.
Según Georgieva, esta estrategia deberá complementarse con una “estrategia de financiamiento multifacética” que permita recuperar el acceso a los mercados internacionales y reducir gradualmente la dependencia del país respecto del FMI.
La funcionaria también destacó las reformas impulsadas por el Gobierno nacional y expresó: “El progreso en la desregulación de la economía y la adopción de legislación de reforma en las áreas fiscal, comercial y laboral fue notable”. No obstante, recomendó profundizar las medidas orientadas a construir “una economía más competitiva y abierta”.
Sobre el cierre del informe, el FMI alertó sobre los riesgos externos e internos que aún enfrenta la Argentina y advirtió: “La formulación ágil de políticas y la planificación de contingencias siguen siendo esenciales para salvaguardar los objetivos del programa. Una comunicación clara de las políticas, junto con un apoyo social bien dirigido para mitigar los costos de ajuste a corto plazo, será fundamental para mantener la continuidad de las políticas y el respaldo social al programa de reformas de Argentina”.
