El impacto de la sequía: el primer semestre del año cerró con el menor ritmo de actividad general en 10 años

El agro se desplomó más de 40% anual y arrastró a las cifras agregadas del PBI, aunque hay sectores que todavía se sostienen. Efecto sobre el consumo global y expectativas de las consultoras

La actividad económica acusó recibo de la sequía a lo largo del año, pero tuvo en mayo, en el último dato oficial que dio a conocer el Indec, su síntoma más claro. El agro tuvo su desplome más alto en lo que va del 2023, mayor al 40% interanual, aunque algunos sectores que todavía pueden sostener su nivel de producción en un contexto de escasez de divisas para importación de insumos evitaron, por el momento, que las cifras de actividad sean más críticas.

Y el consumo general, si bien en la primera mitad del año mantuvo números en positivo, tuvo un cambio de tendencia en las últimas semanas.

El Indec registró que los sectores que tuvieron en mayo cifras en rojo fueron una minoría, pero el peso que tuvo en el índice general la fortísima caída del sector agropecuario por efecto de la sequía anuló la actividad tenue suba de otros rubros. Ese 5,5% de caída interanual terminó por redondear un comienzo de año que sería el peor en los últimos diez años.

Eso fue registrado por la consultora Aurum Valores, que detectó una “leve caída de la actividad en mayo (0,1% mensual). Cae 3% desde el máximo reciente (julio de 2022) y se ubica 3,7% debajo del máximo de la serie histórica (en noviembre de 2007). Hasta mayo es el peor arranque de la actividad en un año electoral desde 2013″, mencionaron desde ese centro de estudios que dirige Pablo Repetto.

Una tendencia que registraron los economistas de las consultoras del mercado es que los últimos dos meses echaron por tierra el arranque positivo que había tenido la economía en el primer tramo de 2023. “Con los datos de los últimos dos meses (-1,9% acumulado), se diluyó el crecimiento conseguido durante el primer trimestre (1,3%)”, mencionaron.

“En efecto, corridos 5 meses la economía promedia una caída de 0,12% mensual desestacionalizada. La economía opera en los niveles de principios de 2022, cuando todavía salía de los efectos de la pandemia. Produce 3,9% por debajo del último techo (en noviembre de 2017)”, aseguraron.

En ese plano, la consultora LCG aseveró que “el dato de mayo confirma lo fugaz del crecimiento de los primeros meses de 2023 (0,7% contra diciembre) influenciado por un cuarto trimestre en baja y por cierta liberación de las importaciones. En los últimos dos meses se está poniendo en evidencia el impacto que tuvo y, posiblemente, siga teniendo la histórica sequía en lo que queda del año”.

En un informe dado a conocer tras el dato de mayo del EMAE del Indec, LCG planteó: “Para adelante será difícil esperar un flujo de importaciones similar al del primer trimestre; que el consumo traccione en la medida que los salarios y beneficios sociales pierden poder adquisitivo con la aceleración de la inflación; que se reanude la inversión ante la cercanía de las elecciones presidenciales; y que el sector público pueda contribuir positivamente teniendo que lograr alguna convergencia en sus cuentas. Con todo, esperamos una caída de la actividad en torno 2,7% anual promedio en 2023″, concluyeron.

Un ex funcionario del Ministerio de Economía, hoy economista de una consultora fundada recientemente aseguró que al quitar de la ecuación el impacto fuerte en el agro, se ve que, en resto de los sectores, en conjunto, tienen en realidad un crecimiento, cercano al 1 por ciento.