El Niño amenaza la producción de miel

La mayor cantidad de precipitaciones prevista para este año podría reducir la actividad de las abejas y la disponibilidad de flores. Especialistas recomiendan reforzar el manejo de los apiarios para evitar la pérdida de colmenas.

La apicultura es una de las actividades agropecuarias más dependientes de las condiciones ambientales y, por eso, la llegada del fenómeno de El Niño mantiene en alerta a los productores. El incremento de las lluvias y de la humedad previsto para los próximos meses podría afectar el trabajo de las abejas, disminuir la disponibilidad de alimento y provocar una caída en la producción de miel.

El técnico superior en Producción Apícola, Vilmut Schenigar, explicó que las abejas obtienen todos los recursos necesarios directamente de la naturaleza, por lo que cualquier alteración del clima repercute sobre la colmena. «El aumento de las precipitaciones y de la humedad ambiente va a repercutir directamente sobre la actividad de las abejas y sobre la oferta de flores que van a encontrar. Eso termina impactando en la producción de miel», sostuvo.

El especialista indicó que durante los días de lluvia las abejas prácticamente no pueden salir a realizar el pecoreo, es decir, la recolección de néctar, polen y propóleos. Aun cuando logran aprovechar algunas horas de buen tiempo, el néctar suele presentar una menor concentración de azúcares debido al exceso de agua. Además, las tormentas y los vientos favorecen la caída de flores y botones florales, reduciendo aún más la disponibilidad de alimento para las colmenas.

Ante este panorama, Schenigar señaló que el desafío de los apicultores no pasa por incrementar la producción, sino por mantener vivas y fuertes las colonias hasta que mejoren las condiciones ambientales. «En los años lluviosos la producción suele bajar considerablemente. Lo más importante es no perder las colmenas, porque la falta de recursos puede hacer que consuman todas sus reservas y terminen muriendo o enjambrando», advirtió.

Para minimizar esos riesgos, recomendó controlar periódicamente las reservas de miel y, de ser necesario, suministrar alimentación suplementaria mediante jarabe de azúcar. También destacó la importancia de mejorar la ventilación de las colmenas para reducir la humedad interna, ya que las abejas necesitan eliminar gran parte del agua del néctar antes de convertirlo en miel. «Si la colmena llega fortalecida al momento en que cesan las lluvias y vuelve la floración, todavía es posible recuperar la producción», concluyó.