Canada. Un intercambio de correos electrónicos filtrado reveló la firme postura ética de Mark Carney, actual primer ministro de Canadá, frente a los comentarios sexistas de su entorno cercano.
La filtración de una cadena de correos electrónicos entre el entonces gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, y el empresario Anthony Habgood, puso de relieve la integridad del actual orimer ministro de Canadá.
Lo que comenzó como una charla informal sobre el consumo de alcohol y la figura de Jane Austen en los nuevos billetes emitidos por el Banco, terminó convirtiéndose en una lección de límites profesionales y personales por parte del mandatario.
El intercambio se tornó problemático cuando Habgood, tras invitar a Carney a una fiesta privada, comenzó a utilizar un lenguaje objetivante para describir al personal de servicio del evento.
Habgood hizo alarde de haber contratado a camareras a las que calificó de “gallardas” y sugirió que el diseño de la barra y la cristalería permitía observar a las mujeres de manera inapropiada, jactándose de “conocer todos los trucos” debido a su edad.
Ante esta situación, Carney demostró una reacción inmediata y contundente que lo diferencia del tono de su interlocutor.
Lejos de ignorar el comentario o seguir la corriente para mantener la relación con el influyente empresario, respondió con una frase breve pero definitiva. “Lo siento Anthony. Nada apropiado”.
Este gesto de censura provocó una reacción defensiva en Habgood, quien intentó excusarse bajo la etiqueta de “una broma” o un relato de un tercero, incluso desafiando a Carney con un sarcástico “¡repoŕtame a Bruselas entonces!”.
Sin embargo, la firmeza de Carney quedó registrada como un antecedente clave de su carácter, tratándose de un líder capaz de priorizar los valores y el respeto profesional por encima de las jerarquías y las amistades de la élite financiera.
En su rol como primer ministro, este episodio es visto por muchos como una prueba temprana de su compromiso con un entorno político libre de acoso y sexismo.
