El superávit fiscal primario creció 41% interanual en julio, en términos reales, por lo cual en los primeros siete meses de 2025 representó cerca del 1,1% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, el Tesoro tuvo su primer déficit financiero del año, debido a la estacionalidad de los pagos de intereses de la deuda, a la vez que preocupa el crecimiento de los intereses en concepto de las Lecaps.
En una línea similar, Pablo Repetto, de Aurum Valores, sostuvo que la capitalización de los intereses de las Lecaps puede desembocar en un dolor de cabeza para el Gobierno «sobre todo si las tasas reales quedan así de positivas».
Subsidios energéticos, programas sociales y salarios explicaron la baja del gasto
En cuanto al superávit primario, el incremento anual se explicó tanto por la caída del gasto público (-1,3%) como por la suba en la recaudación (+2,8%).
De acuerdo a una publicación del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), dentro de los componentes más relevantes en la estructura de gastos del Estado, se verificaron contracciones reales en subsidios a la energía (-28,3%), programas sociales (-11,7%), salarios (-10%) y prestaciones del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (-7,4%). También se destacaron fuertes caídas en asignaciones familiares e inversión real directa.
Sobre este último punto, Sigaut Gravina alertó que «hay inversiones mínimas que tenés que hacer para que no se deprecie el capital«, como por ejemplo el arreglo de las rutas de Vaca Muerta, por las cuales pasan 2.000 camiones por día con arena para el fracking. El economista expresó que hoy no se vislumbra cuál es la estrategia del Gobierno para que el sector privado realice las obras que, por decisión política, no hace el Estado.
En el otro extremo, la erogación en jubilaciones y pensiones trepó 16,5% (desde una base de comparación muy baja) y también se destacó una recomposición del 99,6% en las transferencias corrientes a provincias.
El Gobierno mantuvo el superávit fiscal en el acumulado de 2025, pero hubo una reducción anual
En lo que va del año, los ingresos totales descendieron un 1% real, versus el mismo período de 2024, mientras que el gasto primario creció un 3,6%. En consecuencia, si bien el saldo fue positivo para las arcas del Estado Nacional, fue un 25% inferior al del año pasado.
El IARAF reflejó que las jubilaciones y pensiones explicaron el 61% del mayor gasto en el acumulado de 2025, mientras que el podio en participación lo completaron las las transferencias corrientes a provincias y la asignación universal para protección social con el 10% cada una. Por otro lado, los recortes en subsidios a la energía, programas sociales y salarios fueron los que más traccionaron a la baja.
Asimismo, considerando a los intereses de la deuda, el superávit se redujo un 10% anual, a precios constantes, desde los $3.499.128 millones hasta los $3.147.000 millones. En términos del PBI, el superávit total siguió representando un 0,34%, al igual que entre enero y julio de 2024, según los cálculos del IARAF, mientras que para el resultado primario se vio una baja desde el 1,35% al 1,11% .
Aun así, Caputo resaltó que «la consolidación del equilibrio fiscal» le permitió al Gobierno reducir la carga tributaria, en línea con la promesa a su electorado, mediante por ejemplo la eliminación del Impuesto PAIS, la baja de retenciones (en este caso parcial, y temporal para algunos productos), la reducción de percepciones aduaneras en IVA y Ganancias, y la disminución de impuestos vinculados al comercio exterior.


