Posadas. La jueza Federal en lo Criminal y Correccional de Posadas María Verónica Skanata, elevó a juicio oral a los nueve militares acusados por “abuso se autoridad, lesiones gravísimas y abandono de persona” (artículos 249 Bis, 91 y 106 del Código Penal Argentino): Gustavo Daniel Martínez; Jorge Ricardo Leites; Ramón Dos Santos; Miguel Ariel Fleitas; Manuel Antonio Heredia; Marcelo Alejandro Morales; Mauro Fabián González y Anthaber. Todos por haber participado en los sucesos ocurridos el día 8 de julio de 2022, entre las 12 y las 18, en las instalaciones del Club Achalay del Ejército Argentino, en Apóstoles.
En dicha ocasión, con motivo de una celebración por el ascenso de soldados al grado de cabo, los encausados —prevaliéndose de su condición de superiores jerárquicos (cuadros) del Regimiento de Infantería de Monte 30— sometieron a los recientemente ascendidos Michael Natanahel Verón, Ramón Sebastián Ifrán, Leonardo Andrés Espíndola, Gonzalo Joel Zdanowicz y Brian Hernán Aguirre a una serie de prácticas degradantes y físicamente riesgosas, impuestas mediante un ejercicio abusivo de la autoridad.
De acuerdo a la auto de elevación firmado por la jueza Skanata, los delitos fueron cometidos en el marco de “actividades que consistieron en la obligación de: contribuir económicamente de manera forzosa para la organización del evento; consumir mezclas de bebidas alcohólicas de forma excesiva y obligada; realizar ejercicios físicos extenuantes bajo el sol (correr, flexiones, vueltas en la arena) y prácticas humillantes calificadas como ‘buscar petróleo’ o ‘lamer huesos’ del suelo. Arrojarse reiteradamente a una pileta con escasa cantidad de agua y en malas condiciones, bajo la orden denominada ‘carrera mar””.
“En este contexto, mientras los superiores observaban y alentaban las acciones, la víctima Michael Natanahel, Verón fue compelida a arrojarse por tercera vez a la pileta, momento en el que sufrió un grave impacto que le provocó una lesión medular traumática. Esta lesión derivó en un cuadro de vejiga e intestino neurogénico, pérdida permanente de sentido y movimiento en sus miembros, dependencia funcional total para actividades diarias y una incapacidad laboral permanente, con riesgo de vida de carácter incurable”.
“Posteriormente al accidente, los superiores habrían minimizado la gravedad de la situación, demorando la asistencia médica necesaria. Asimismo, se omitió dar aviso oficial a los familiares de la víctima, quienes tomaron conocimiento del infortunio de manera fortuita a través de terceros ajenos a la Fuerza, mientras Verón era trasladado sucesivamente a la Sección Sanidad, al Hospital de Apóstoles, al Hospital Ramón Madariaga de Posadas y luego a una clínica privada debido a la complejidad de su cuadro”, resume el documento elevado al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas.
Vino y whisky con chimichurri y sal
Michael Verón, el 19 de enero del 2023 pudo declarar ante la Justicia Federal de Posadas. Lo hizo vía remota porque aún estaba internado y con operaciones pendientes. De su testimonio sobre lo sucedido seis meses antes se remarcó los obligaron a los ascendidos a comprar el asado y a cocinarlo pero no pudieron comerlo, solo servirles a sus superiores (todos acusados hoy). “Los cuadros nos dieron un hueso para chupar en la boca (…) Ellos empezaron con los tragos, a obligarnos a tomar vino con chimichurri, vino con sal, whisky con sal”.
También refirió que los obligaban a beber: “Nos hacían colocar de rodillas en la tierra y nos daban de tomar. Nos ordenaron tirarnos a la pileta que estaba semivacía, el agua en descomposición, todo era ordenado por ellos”. “Volvíamos al quincho y nos obligaban a seguir tomando eso. La segunda vez nos ordenaron también tirarnos a la pileta (…) Constantemente era exceso de alcohol y abuso de autoridad”.
“Nunca había presenciado una bienvenida, pero fue bastante particular a lo que había pensado. Nos tiraron en la arena, nos hacían marearnos, tirarnos de un lado al otro y otra vez alcohol”.
En la tercera vez que los obligaron a tirarse a la pileta ocurre la lesión para Verón: “No recuerdo bien, sí que pude salir solo de la pileta. Los cuadros me gritaban ‘tierno volvé a la pileta’ y yo les decía que no me sentía bien, que me lleven a sanidad o al hospital, pero no hacían caso”.
“No recuerdo cuanto tiempo estuve tirado, el exceso de alcohol más el golpe en la cabeza me dejó en shock”.
Cuando se le preguntó quién le ordenó comprar carne y alcohol, Verón contestó: “Fueron los cuadros de la compañía; los suboficiales de la Compañía A, el Encargado de Compañía Suboficial Principal Díaz, era él quien autorizaba todo, por ejemplo, a salir antes del trabajo para realizar las compras”.
“Los cuadros me dijeron que los bautismos se hacían todos los años, que se hacía con asado y que debíamos pagar de nuestro bolsillo, y lo tuvimos que pagar”.
En cuanto al tipo de órdenes y quiénes las daban, dijo: “Todos los cuadros ordenaban, hablaban todos juntos. Mandaban a bailar, a tomar alcohol, esa mezcla constantemente, dar vuelta en la arena, arrastrarnos”.
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