La encuesta de septiembre de la Confederación Económica de Misiones (CEM) reveló que el 38,5% de los empresarios calificó como malo o muy malo el movimiento económico del mes, mientras que apenas el 19,3% lo consideró bueno o muy bueno. Además, el 59% cree que la economía provincial no crecerá en los próximos seis meses, el 14,3% anticipa despidos y más de la mitad registra un aumento en la mora de sus clientes.
El panorama de las pequeñas y medianas empresas de Misiones continúa marcado por las dificultades para sostener la actividad, la incertidumbre sobre la evolución de la economía y las restricciones financieras. Así lo refleja la Encuesta Provincial de Comercio, Servicios, Industria, Producción y Turismo correspondiente a septiembre de 2026, elaborada por la Comisión de Comercio y Servicios de la Confederación Económica de Misiones (CEM) sobre una muestra de 305 empresarios.
Los resultados muestran un escenario en el que predominan las evaluaciones negativas o de estancamiento, con señales de alerta en tres variables centrales para el funcionamiento de las empresas: el movimiento económico, la capacidad de pago de los clientes y las perspectivas de empleo.
Movimiento económico con saldo negativo
El 38,5% de los empresarios consultados calificó como malo o muy malo el movimiento económico registrado durante septiembre. En el otro extremo, solo el 19,3% realizó una evaluación positiva, mientras que el 42,2% describió el desempeño del mes como regular.
La distribución de las respuestas evidencia que las dificultades para dinamizar las ventas y sostener el nivel de actividad continúan afectando a una parte significativa del entramado empresarial misionero. Aunque la categoría regular concentra la mayor proporción de respuestas, las evaluaciones negativas duplican prácticamente a las positivas.
El panorama presenta diferencias entre sectores, pero las dificultades atraviesan buena parte de la economía provincial. En el comercio, el 41,4% de los encuestados calificó como malo o muy malo el movimiento de septiembre, frente a un 14,2% que lo consideró bueno o muy bueno.
En la industria, el 43,6% evaluó negativamente el desempeño mensual, mientras que el 16,4% manifestó una percepción favorable. En producción, las respuestas negativas también alcanzaron el 41,7%, frente a un 16,6% de valoraciones positivas.

Los servicios mostraron un comportamiento relativamente más favorable: el 36,2% de los empresarios del sector calificó como bueno o muy bueno el movimiento económico, aunque un 24,6% lo consideró malo o muy malo. En turismo, en cambio, la mitad de los consultados evaluó negativamente el mes y solo el 10% tuvo una percepción positiva.
Los datos reflejan una recuperación que todavía no alcanza de manera homogénea a las distintas actividades y un escenario en el que el comercio y la industria, por su peso dentro de la muestra, aportan una señal relevante sobre las dificultades que enfrenta el mercado interno.
Pesimismo sobre la economía nacional y provincial
Las expectativas para los próximos seis meses constituyen otro de los puntos críticos del relevamiento. El 37,7% de los empresarios considera que Argentina no crecerá en ese período, mientras que el 26,3% espera una expansión de la economía nacional. Un 32,7% respondió que no sabe qué ocurrirá.

La evolución histórica de las respuestas muestra un deterioro de las expectativas respecto de diciembre de 2024, cuando el 68,2% de los encuestados confiaba en que el país crecería durante los seis meses siguientes. En septiembre de 2026, esa proporción cayó al 26,3%.
La incertidumbre también se traduce en una visión más pesimista sobre Misiones. El 59% de los empresarios cree que la provincia no crecerá en los próximos seis meses, frente a apenas un 8% que espera una evolución positiva. Otro 28,3% no tiene una perspectiva definida.
La percepción empresarial sobre el rumbo económico también es crítica. El 76,3% considera que la orientación actual es desequilibrada y que faltan medidas específicas para las pymes. Solo el 11% la evalúa como correcta y el 8% como incorrecta, según las categorías presentadas en el informe.
Empleo bajo presión
Las perspectivas de actividad comienzan a reflejarse en las decisiones empresariales sobre el personal. El 14,3% de los encuestados anticipó que despedirá trabajadores, mientras que apenas el 2% prevé contratar. El 83,7% restante señaló que no tomará medidas en materia de recursos humanos.
Si bien la proporción de empresas que anticipa despidos descendió respecto de agosto, cuando había llegado al 19,7%, continúa siendo considerablemente superior a la de aquellas que proyectan ampliar sus plantillas.

La apertura por condición fiscal expone, además, diferencias entre empresas. Entre los responsables inscriptos, el 19,8% anticipa despidos y el 2,8% prevé contratar personal. En el caso de los monotributistas, el 97,9% no planea tomar medidas y el 2,1% anticipa despidos.
El dato no implica que los despidos ya se hayan concretado, sino que expresa las decisiones que los empresarios encuestados prevén adoptar. Sin embargo, constituye una señal de alerta en un contexto de actividad débil y expectativas poco favorables.
Las dificultades para contratar también aparecen asociadas a los costos y a la incertidumbre. El 29,7% identifica las cargas laborales elevadas como el principal obstáculo, mientras que el 24,5% menciona la inestabilidad económica. El riesgo sindical reúne el 15,2% de las respuestas y el temor a los juicios laborales, el 13,4%.
La morosidad se extiende entre los clientes
Uno de los indicadores más relevantes del informe es la evolución de la mora en los pagos. La mitad de los empresarios consultados manifestó que aumentaron los atrasos en su cartera de clientes, una situación que agrega presión sobre la liquidez de las empresas.
En el detalle de las respuestas, el 31% indicó que la mora aumentó levemente y el 24% afirmó que se incrementó significativamente. En conjunto, el 55% registró un deterioro en el cumplimiento de los pagos, aunque el informe presenta porcentajes redondeados que difieren levemente de la suma exacta. Otro 28,7% sostuvo que la situación se mantuvo estable.

El problema adquiere especial relevancia para las pymes, que necesitan recuperar el dinero de sus ventas para afrontar salarios, obligaciones tributarias, compras de mercadería y compromisos con proveedores. Cuando los clientes se atrasan, las empresas deben financiar durante más tiempo sus operaciones y pueden verse obligadas a postergar pagos o restringir nuevas ventas a crédito.
La apertura por condición fiscal muestra que la situación alcanza tanto a monotributistas como a responsables inscriptos. Entre los primeros, el 50% señaló que la mora aumentó. Entre los responsables inscriptos, la proporción ascendió al 56,6%.
El dato permite advertir que las dificultades no se limitan a la evolución de las ventas: también se manifiestan en la capacidad de los clientes para cumplir con sus obligaciones, lo que puede profundizar las restricciones financieras del entramado productivo y comercial.
La presión tributaria, entre las principales preocupaciones
La encuesta también identificó los problemas que, desde la perspectiva de los empresarios, condicionan el funcionamiento de las pymes.
En el ámbito nacional, la carga tributaria encabeza las preocupaciones, con el 24,8% de las menciones. Le siguen el costo laboral, con el 21%, y la recesión, con el 20,1%. El financiamiento aparece en cuarto lugar, con el 9,7%.

En el plano provincial, la carga tributaria reúne el 31,8% de las respuestas, seguida por las barreras arancelarias vinculadas con la Dirección General de Rentas, con el 23%. La corrupción aparece en tercer lugar, con el 15,5%.
A escala municipal, la informalidad y la competencia desleal constituyen la principal preocupación, con el 27,2%. Le siguen las tasas e impuestos internos, con el 15,9%, y el movimiento comercial fronterizo, con el 12,6%.
Estos resultados muestran que las empresas identifican una combinación de factores que afecta sus márgenes y su capacidad para sostener la actividad: la presión fiscal, los costos laborales, la debilidad de la demanda y las dificultades para acceder al financiamiento.
A ello se suma un problema que trasciende la coyuntura mensual. El 54,7% de los encuestados afirmó haber perdido proveedores durante el último año porque dejaron de vender a Misiones. El 45% reportó la pérdida de entre uno y cinco proveedores, mientras que el 9,7% señaló que perdió más de cinco.
Por otra parte, el 74,7% considera que sus proveedores manejan listas de precios especiales para Misiones, una percepción que refleja las dificultades que afrontan las empresas locales para abastecerse en condiciones comerciales equivalentes a las de otros mercados.
Cautela empresarial
La Encuesta Provincial de septiembre deja una conclusión central: las pymes misioneras continúan operando en un contexto de actividad débil, escasas expectativas de crecimiento y crecientes dificultades para sostener el flujo de fondos.
La proporción de empresarios que evalúa negativamente el movimiento económico duplica prácticamente a la que lo considera favorable. A la vez, el pesimismo sobre el futuro provincial supera ampliamente al registrado para la economía nacional, mientras que la intención de despedir personal convive con una contratación prácticamente paralizada.
La evolución de la mora agrega un factor de preocupación: las dificultades de pago de los clientes pueden transformar una caída de ventas en un problema financiero más amplio, al reducir los recursos disponibles para afrontar los compromisos cotidianos.
Aunque la mayoría de las empresas todavía no prevé modificar sus plantillas laborales, la combinación de ventas débiles, incertidumbre y atrasos en los cobros configura un escenario de cautela. Para el sector empresario, el desafío inmediato no parece ser expandir la actividad, sino sostener las operaciones y preservar el empleo mientras persistan las dificultades económicas.
