En medio de las tensiones diplomáticas por Malvinas, un líder de la ultraderecha británica confirmó que buscará un encuentro con Milei

Reyno Unido. El líder de la ultraderecha británica, Nigel Farage, aseguró que viajará a la Argentina en septiembre de 2026 con la intención de reunirse con el presidente Javier Milei. El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión diplomática tras la filtración de un documento del Pentágono que sugiere un posible giro en la postura de Estados Unidos respecto de la soberanía de las Islas Malvinas.

El líder de la ultraderecha británica Nigel Farage afirmó que visitará la Argentina para reunirse con el presidente Javier Milei, en un movimiento que añade un nuevo elemento a la relación bilateral entre Buenos Aires y Londres, especialmente sensible tras la reciente filtración de un documento del Pentágono que involucra a Donald Trump.

Farage, referente del partido Reform UK y cercano ideológicamente al mandatario argentino, señaló que planea viajar a Buenos Aires hacia septiembre de 2026. Según expresó, el objetivo es mantener un encuentro con Milei, con quien comparte afinidad política. Sin embargo, dejó en claro su postura respecto de la soberanía de las Islas Malvinas: “Queremos tener las mejores relaciones posibles con Argentina, pero esto no es negociable. No va a suceder”.

Hasta el momento, desde la Casa Rosada no confirmaron ni desmintieron oficialmente los dichos del dirigente británico.

Las declaraciones de Farage se producen en medio del revuelo generado por la filtración de una supuesta comunicación interna del Pentágono, en la que se mencionaba que Donald Trump podría reconsiderar la posición de Estados Unidos sobre la soberanía de las Malvinas. Según ese documento, el eventual cambio sería una represalia frente a la negativa del primer ministro británico Keir Starmer a acompañar a Washington en su conflicto con Irán.

La postura oficial de Estados Unidos en la disputa del Atlántico Sur ha sido históricamente de neutralidad, aunque reconoce el control británico de facto del archipiélago. Durante la Guerra de las Malvinas, tras el fracaso de la vía diplomática, el gobierno de Ronald Reagan brindó apoyo militar y de inteligencia al Reino Unido.

El contenido filtrado generó una reacción en cadena en el ámbito político británico. Se pronunciaron el gobierno laborista, voceros de Starmer, la jefa del Foreign Office Yvette Cooper, representantes de las islas y dirigentes de distintos partidos. En ese contexto, Farage reforzó su postura y fue categórico al ser consultado sobre qué le diría a Trump ante un eventual cambio: “Simplemente le diría que eso no va a suceder”.

En la Argentina, tanto Milei como el canciller Pablo Quirno y referentes libertarios en redes sociales adoptaron una postura de fuerte reivindicación de la soberanía. No obstante, no hubo confirmación oficial sobre la veracidad de la filtración, y el Departamento de Estado ratificó la tradicional neutralidad estadounidense.

El episodio también habría impactado en la dinámica diplomática internacional, con contactos entre Washington y Londres vinculados a la situación en el Estrecho de Ormuz. Mientras tanto, en el Reino Unido crece la presión política: distintos sectores le reclaman al rey Carlos III que, durante su visita de Estado a Trump, solicite explicaciones sobre el contenido del documento filtrado.

En este escenario, también se complejiza el viaje que Milei proyectaba realizar al Reino Unido. El Presidente había manifestado en diciembre su intención de visitar ese país entre abril y mayo, con la posibilidad de reprogramar para julio y participar en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en Londres. En una entrevista con el diario The Telegraph, Milei había elogiado a Farage y afirmado que “aprendería mucho” de su figura.

Por ahora, no está confirmado si el mandatario argentino recibirá al dirigente británico durante su eventual visita. El único gesto reciente fue del canciller Quirno, quien respondió con un “Hugs” en redes sociales en medio de intercambios que también incluyeron críticas de referentes libertarios hacia Farage, luego de que el británico insistiera en que las islas “son y serán siempre británicas”.