Hasta el momento, las formas por determinar la infección por hantavirus consisten en pruebas de laboratorio, que requieren equipos sofisticados para procesarlas y cuyos resultados pueden demorar varias horas e incluso días. Un verdadero problema, ya que se trata de una infección seria que puede empeorar rápidamente y provocar insuficiencia pulmonar con riesgo de muerte, como dejaron bien en claro los tres pasajeros fallecidos del Crucero MV Hondius, donde al cierre de esta nota ya se habían confirmado nueve contagios de la variante Andes, la única que se transmite de persona a persona.
“La emergencia sanitaria que se desató a partir de lo que ocurrió en el barco podría haberse contenido más tempranamente si existieran kits de diagnóstico rápido”, señaló a la Agencia CyTA-Leloir María Eugenia Dieterle, jefa del flamante Laboratorio de Virus Emergentes de la Fundación Instituto Leloir (FIL), quien está buscando desarrollar esos kits. La bióloga que se especializó en hantavirus durante su posgrado de ocho años en Estados Unidos y regresó a la Argentina en marzo explicó que uno de sus proyectos es obtener un test rápido serológico basado en inmunocromatografía de flujo lateral, diseñado para ser usado en el punto de atención por profesionales de la salud; se requeriría solo una gota de sangre y los resultados podrían estar en menos de 30 minutos. A la vista son similares a los que usan para certificar o descartar un embarazo.
“En paralelo, estamos desarrollando un test de detección de proteína viral orientado a identificar al virus en etapas tempranas de la infección, cuando los anticuerpos todavía no son detectables”, añadió.
Dieterle explicó que “se tratan de herramientas que permitirían descentralizar el diagnóstico y ampliar la cobertura hacia centros de atención primaria y regiones remotas. O incluso, tomando en cuenta lo que está pasando en estos días, un barco. Su rapidez y facilidad de uso permitirán la detección de casos sospechosos y la toma de decisiones clínicas y epidemiológicas en tiempo real”. La investigadora trabaja en estos proyectos junto a Daiana Capdevila y Andrea Gamarnik, jefas en el Leloir del Laboratorio de Fisicoquímica de Enfermedades Infecciosas y del de Virología Molecular, respectivamente.
“Si contáramos con los fondos necesarios, en un año y medio podríamos tenerlos listos”, aseguró la científica. Y explicó que están buscando distintas formas de financiamiento para concretar la iniciativa, algo muy complejo dado el contexto de recortes presupuestarios que enfrenta el sector científico en el país.
Endémico y letal
La hantavirosis es una zoonosis emergente causada por virus del género Orthohantavirus. La transmisión a los seres humanos ocurre principalmente por la inhalación de aerosoles contaminados con partículas virales presentes en heces, orina o saliva de roedores silvestre (en Argentina, particularmente por el llamado ratón colilargo), algo que puede pasar al entrar a lugares que permanecieron cerrados mucho tiempo y respirar el polvillo que se levanta al sacudir cosas o barrer.
Cuando esté desarrollado, el kit sería similar a los de embarazo o de detección rápida del SARS-CoV-2.
De las múltiples variantes del virus identificadas, unas pocas causan enfermedades en humanos (los ratones son asintomáticos) y hasta ahora se comprobó que sólo la conocida como Andes se puede contagiar de persona a persona.
Si bien los casos de hantavirus anuales no son muy elevados, sí lo es su letalidad, lo que preocupa a las autoridades sanitarias. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de la temporada 2025/2026 se notificaron 32 fallecidos por hantavirus en Argentina y su letalidad ascendió al 32%: la cifra más elevada desde el recordado brote en Epuyén, Chubut, en 2018 (con 22 muertes y letalidad del 17%).
“No existen vacunas ni tratamientos específicos para tratar la infección por hantavirus, pero poder hacer diagnósticos rápidos y tempranos puede ayudar a salvar vidas y a contener brotes que pongan en riesgo la salud pública. Como demostró el caso del crucero, además, se trata de un problema que puede atravesar fronteras”, destacó Dieterle, quien aclaró que, a diferencia del SARS-CoV-2, estos virus no son exitosos a la hora de contagiar. “El del barco es un brote limitado con bajo riesgo para la población en general y por eso no hay riesgos de que se desate una nueva pandemia”, resaltó.
Fuente: Agencia CyTA-Leloir.
