El reciente congelamiento de precios en los combustibles, implementado luego de un aumento promedio del 20%, generó un escenario complejo para las estaciones de servicio en Posadas. Martín Halty, propietario de Dapsa, confirmó la medida y detalló las consecuencias inmediatas, entre las que se destacan una fuerte caída del consumo y un resurgimiento del éxodo de conductores hacia Paraguay para llenar sus tanques.
El empresario sostuvo que la suba previa al congelamiento fue significativa y posicionó a la región con los precios más altos. “Comparado con la región fuimos los que más subimos, así que estamos medio preocupados por eso”, admitió.
Esta situación ya produce efectos visibles en el comportamiento de los consumidores. Al respecto, Halty relató que la merma en la demanda es notoria y que “ya se está viendo argentinos yendo a cargar a Encarnación, por ejemplo. Justamente mi socio tuvo que cruzar a Paraguay el sábado y ya me dijo que vio muchos autos cargando ahí en la Shell de Encarnación”.
Para el empresario, una de las razones detrás de la fuerte suba de YPF, que arrastró al resto de las petroleras, se vincula con la necesidad de la compañía de mejorar sus números financieros. “Yo creo, suposición mía nomás, que los últimos dos balances de YPF venían dando mal. El último balance había dado con pérdidas. Entonces, YPF venía subiendo ya después de las elecciones, muy por encima de la inflación los precios del combustible para recuperar la rentabilidad”, analizó.
Costos internos y presión fiscal
Además de la estrategia de las petroleras, el empresario explicó que la estructura de costos de Argentina es un factor determinante en la diferencia de precios con Paraguay. Mientras que en el país vecino el combustible se importa a un valor fijo en dólares, en Argentina los costos internos en pesos no paran de subir.
“Acá en Argentina, como el combustible sale de Vaca Muerta, tiene otro costo que el combustible que es de pozo convencional. Tenemos los costos en pesos subiendo mucho, aunque el dólar esté planchado. O sea, nosotros tenemos una inflación en dólares muy alta”, remarcó.
En ese sentido, detalló que los salarios, el flete y otros componentes de la cadena productiva aumentan y se trasladan al surtidor. A esta dinámica se suma una elevada carga impositiva. “Claramente tenemos de impuesto, en litro de nafta súper que hoy está más o menos 2200 pesos, tenemos 350 pesos de impuesto interno, más 150 de IVA. Estamos hablando de casi 500 pesos”, afirmó.
La contracción de la demanda impactó con especial dureza en el segmento del diésel, un indicador clave de la actividad económica y del transporte. Halty brindó cifras concretas sobre la situación en su negocio. “Nosotros en lo que es respecta al diésel, nosotros vendíamos 4000 litros por día más o menos de diésel, hoy no llega, hoy estamos en los 2000. O sea, nos bajó un 50% la venta de diésel comparado con el año pasado”, aseguró.
Riesgo de despidos
La combinación de menor demanda y la competencia de precios con Paraguay genera una fuerte incertidumbre sobre la sostenibilidad de los puestos de trabajo en el sector. Halty advirtió que el margen para soportar esta coyuntura es limitado.
“Si la tendencia se magnifica, si la gente empieza a ir masivamente a Paraguay, como era en los 90, se aguanta 6 meses sin despedir gente, esperando que vuelva a darse vuelta la situación. Pero si vemos que la demanda cae 20, 30, 40%, lastimosamente tenemos que empezar a ajustar con personal”, planteó.
Pese a este panorama, en Posadas se construyen tres nuevas estaciones de servicio, lo que parece una contradicción. Sin embargo, Halty consideró que responde a una estrategia empresarial que busca captar al cliente por proximidad. “Yo creo que los empresarios están buscando el negocio de cercanía. Buscan grandes urbes o donde no hay estaciones de servicio y buscan que la estación de servicio sea un lugar de paso. O sea, yo cargo combustible donde me queda de paso, donde me queda más cerca de mi casa o de mi lugar de trabajo”.
Finalmente, el empresario aclaró que, si bien la rentabilidad mejoró porque el aumento del precio del producto licuó los costos fijos, no es un gran negocio. “Hoy necesitás menos litros que lo que necesitábamos a mediados del año pasado para ser rentable. Esa es la verdad. Hoy estamos con una rentabilidad un poco mejor, que compensa la baja de consumo”.
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