A un mes del conflicto, el presidente de Estados Unidos envió señales confusas. Mientras afirma que hay “gran progreso” en las negociaciones, su gobierno ya desplegó más de 50.000 tropas en la región y amenazó con bombardear infraestructura clave si Irán no reabre el estrecho de Ormuz.
Con la llegada de 2.500 marines y otros 2.500 oficiales navales a Oriente Medio, Estados Unidos ya emplazó más de 50.000 tropas en la región, según un cálculo de The New York Times que se basó en fuentes del Pentágono. El presidente Donald Trump, por su parte, sostuvo que existe un “gran progreso” en las negociaciones, pero al mismo tiempo amenazó con bombardear infraestructura clave y con una invasión terrestre que podría derivar en una escalada sin precedentes.
A un mes del inicio de la guerra con Irán, Trump evalúa el siguiente paso para intentar frenarla lo antes posible y no descartó ninguna opción. El mandatario acumula en el área un despliegue inusual de fuerzas, con más de 10.000 tropas por encima de lo habitual, mientras define su estrategia. El jefe de la Casa Blanca emitió mensajes contradictorios, ya que aseguró que mantiene “serias conversaciones” de paz, pero advirtió sobre la destrucción de objetivos civiles si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, un paso vital para el petróleo del mundo.
El entonces presidente norteamericano detalló su postura y sus condiciones para un posible cese de hostilidades. “Estados Unidos de América está en serias conversaciones con UN NUEVO Y MÁS RAZONABLE RÉGIMEN para poner fin a nuestras operaciones militares en Irán. Se ha logrado un gran progreso”, dijo sobre supuestas negociaciones en Pakistán. Sin embargo, luego expuso sus exigencias. “Pero, si por cualquier motivo no se llega a un acuerdo pronto, que probablemente ocurrirá, y si el estrecho de Ormuz no queda inmediatamente ‘abierto para negocios’, concluiremos nuestra encantadora ‘estadía’ en Irán volando y destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla Kharg (¡y posiblemente todas las plantas de desalinización!), que deliberadamente aún no hemos ‘tocado’”, amenazó.
Además, Trump justificó sus advertencias como una respuesta a acciones pasadas del gobierno iraní. “Esto será una represalia por nuestros muchos soldados, y otros, que Irán ha masacrado y asesinado durante los 47 años del antiguo régimen de ‘Reinado de Terror’”, señaló.
La respuesta de Irán
Desde la perspectiva de Irán, el diálogo es una maniobra de Trump para ganar tiempo y juntar fuerzas adicionales en el Golfo. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baquaei, negó que su país aceptara la mayoría de los 15 puntos que propuso Estados Unidos, como había dicho el presidente norteamericano. Además, calificó las exigencias de esa propuesta como “excesivas, poco realistas e inaceptables”.
La 31ª Unidad Expedicionaria de Marines ya está en la zona, aunque su misión específica todavía no está clara. Funcionarios estadounidenses afirmaron que el presidente evalúa si intentar un ataque mayor, como tomar la isla de Kharg u otra parte del territorio iraní. Esta acción formaría parte de la estrategia para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde pasaba cerca del 20% del petróleo mundial. El flujo ahora está prácticamente bloqueado por Irán desde que Estados Unidos e Israel lanzaron la ofensiva militar el 28 de febrero.
Despliegue y opciones militares
Normalmente, Estados Unidos mantiene alrededor de 40.000 soldados en bases y barcos en la región, distribuidos en Arabia Saudita, Bahrein, Irak, Siria, Jordania, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. Sin embargo, a medida que Trump intensificó la guerra, esa cifra superó los 50.000 efectivos. El número de tropas ya no incluye a los 4.500 a bordo del portaaviones U.S.S. Gerald Ford. El buque se retiró de la región el 23 de marzo y navegó hacia Creta para reparaciones, tras un supuesto incendio que levantó sospechas de un posible ataque con misil iraní.
La semana pasada, el Pentágono también ordenó que unos 2.000 soldados de la 82ª División Aerotransportada del Ejército se trasladaran a Oriente Medio. Esta división, con base en Fort Bragg, Carolina del Norte, es una fuerza de respuesta rápida entrenada para desplegarse en cualquier parte del mundo en 18 horas. Su ubicación no es pública, pero fuentes militares señalaron que estarán a distancia de ataque de Irán. Los paracaidistas podrían usarse para tomar la isla de Kharg, el principal centro de exportación de petróleo iraní, o para otras operaciones terrestres junto con los Marines.
A pesar del despliegue, expertos militares advirtieron que 50.000 soldados es un número pequeño para una gran operación terrestre en un país de la escala de Irán. Con casi un tercio del tamaño de Estados Unidos continental, Irán tiene alrededor de 93 millones de habitantes. Según estos especialistas, tomar y mantener un país de su tamaño y armamento con esa cantidad de tropas no es factible. En contraste, la coalición que invadió Irak en 2003 contaba con cerca de 250.000 soldados al inicio.
Según The Wall Street Journal, Trump también evaluó una misión compleja y arriesgada que consistiría en una operación militar para extraer cerca de 450 kilos de uranio de Irán. La misión implicaría la presencia de fuerzas norteamericanas dentro de territorio iraní durante días o semanas. Las fuentes del periódico dijeron que Trump no tomó una decisión, pero que estaba abierto a la idea porque la consideraba necesaria para evitar que Irán desarrolle armas nucleares.
