El gobierno de Estados Unidos, a través de su fiscal general Pam Bondi, anunció este jueves un aumento a 50 millones de dólares en la recompensa ofrecida por información que permita capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien califican como “uno de los mayores narcotraficantes del mundo”.
La decisión, respaldada por la administración de Donald Trump, se dio a conocer mediante un video publicado en redes sociales, en el que Bondi acusó a Maduro de usar redes del crimen organizado para infiltrar drogas y violencia en territorio estadounidense. “Utiliza organizaciones terroristas extranjeras como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Hijos para introducir drogas letales y violencia en nuestro país”, denunció.
Según datos de la DEA, más de 30 toneladas de cocaína han sido incautadas en operaciones vinculadas a Maduro y sus allegados, de las cuales unas siete toneladas estarían directamente relacionadas con él. “Esa droga suele estar mezclada con fentanilo, lo que ha causado la pérdida y destrucción de innumerables vidas estadounidenses”, agregó la fiscal.
“Maduro debe responder por sus crímenes”
Bondi también detalló que el Departamento de Justicia estadounidense confiscó más de 700 millones de dólares en activos ligados al presidente venezolano, incluyendo aviones privados y vehículos de lujo. Sin embargo, subrayó que “el régimen de terror de Maduro continúa”.
“Bajo el liderazgo del presidente Trump, Maduro no escapará de la justicia. Si alguien tiene información para llevar a este criminal ante los tribunales, puede comunicarse al 202 307 4228 o ingresar en línea”, indicó la funcionaria al finalizar su mensaje.

Un asunto de seguridad nacional
Por su parte, el subsecretario de Estado Cristóbal Landau sostuvo que la relación entre Estados Unidos y Venezuela ya no se trata de un asunto diplomático, sino de aplicación de la ley: “Ese país ha sido secuestrado por una banda criminal. La administración de Maduro no es un gobierno legítimo, sino el liderazgo de un cártel”, afirmó en su cuenta de X (ex Twitter).
Maduro permanece formalmente acusado en Estados Unidos desde 2020 por cargos de conspiración narcoterrorista y tráfico internacional de drogas, en una medida poco habitual que apunta directamente a un jefe de Estado en funciones.
En el trasfondo, una crisis política no resuelta
Maduro fue declarado vencedor en las elecciones presidenciales de julio de 2024 por las autoridades electorales venezolanas, bajo control del oficialismo. Sin embargo, diversas misiones de observación, como el Centro Carter y la MOE de Colombia, pusieron en duda la legitimidad del resultado, al considerar válidos los recuentos alternativos difundidos por la oposición, que dieron como ganador al dirigente Edmundo González Urrutia con el 67% de los votos.
Tras las elecciones, González Urrutia debió exiliarse en España, luego de que el régimen chavista emitiera una orden de arresto en su contra y ofreciera una recompensa de 100 mil dólares por su captura.
Giros diplomáticos y tensiones bilaterales
A pesar del endurecimiento del discurso de Washington, el vínculo entre ambos países ha tenido momentos de distensión en los últimos meses. En julio, la administración Trump intercambió prisioneros con Venezuela, logrando la liberación de 10 ciudadanos estadounidenses a cambio del retorno de migrantes venezolanos deportados desde El Salvador.
Además, se autorizó a la petrolera Chevron a reanudar perforaciones en suelo venezolano, revirtiendo parcialmente las sanciones impuestas años atrás.
Con el nuevo aumento de la recompensa, Nicolás Maduro se convierte en el más buscado por Estados Unidos, por encima de jefes narcos y terroristas internacionales, según el ranking del Departamento de Estado.
