Norma Oviedo, docente investigadora y actual vicepresidenta de la Junta de Estudios Históricos de la provincia de Misiones, además de dirigir y coordinar el Centro de Estudios Históricos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, brindó una profunda entrevista en el programa Divina Comedia emitido por Radio Up, donde abordó temas clave sobre la historia argentina, su repetición o transformación, y la situación actual de la universidad pública.
Universidades públicas en crisis
Durante la charla, Oviedo cuestionó la idea común de que “la historia se repite”. “La historia no se repite en toda su dimensión ni de forma absoluta”, afirmó. “La historia ocurre a través de acontecimientos ligados a la vida cotidiana y colectiva de los sujetos y sectores sociales que forman parte de una territorialidad específica, como en nuestro caso, Argentina. Pero el contexto siempre se modifica, porque la sociedad avanza y las perspectivas también cambian”.

La historiadora explicó que cada período histórico posee “una visión de época con una impronta particular y un impacto relevante en la sociedad en su conjunto”. Sin embargo, destacó la capacidad de agencia que tienen los sujetos y grupos minoritarios para generar cambios. “Cada sujeto es un agente de cambio y tiene la capacidad creativa que hace posible modificar las visiones y transformar el mundo en que vivimos”, señaló.
En relación con el valor del conocimiento histórico, Oviedo resaltó que “conocer la historia es una herramienta fundamental para reflexionar sobre lo que nos ocurre como sociedad y por qué ciertas injusticias afectan a determinados grupos sociales”. Subrayó que la historia sirve como instrumento para discutir y cuestionar las situaciones sociales, contribuyendo a la construcción de ciudadanía crítica.
Oviedo profundizó en cómo una construcción histórica años anteriores llevó a la invisibilización de regiones y comunidades consideradas periféricas o ‘selváticas’, con poblaciones indígenas y afrodescendientes que fueron exterminadas o subyugadas. “Se impuso una cultura blanca que comenzó a definir los códigos de identidad, dejando de lado la diversidad cultural y social que existía en el territorio”.

En cuanto a la situación contemporánea de la universidad pública, Oviedo expresó una profunda preocupación. “Estamos en un momento de crisis para la universidad pública, con una desvalorización creciente del trabajo docente y de la producción científica”. Señaló que las ciencias sociales, aunque su impacto no es inmediato como en las ciencias exactas o naturales, son esenciales para fomentar la crítica, la reflexión y la formación de ciudadanos comprometidos.

“Un ciudadano formado es distinto a otro que no tiene acceso a la educación ni al hábito de la reflexión”, explicó. Además, destacó que los cambios en las mentalidades se dan de manera gradual y acumulativa, y que la historia de las mentalidades es una de las áreas que estudian estos procesos a lo largo del tiempo.
Para finalizar, Oviedo reflexionó sobre la importancia de la protesta social como forma de resistencia y defensa de la educación pública. “Luchamos todos los días, no solo en las marchas sino también en las aulas. La protesta es una herramienta fundamental para sensibilizar a la sociedad y cuestionar la visión lineal y simplista de los procesos sociales”.
