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Estudian un medicamento que podría prevenir la lesión renal causada por el síndrome urémico hemolítico

CABA. Investigadoras del Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (IFIBIO), que depende de la UBA y del CONICET, comprobaron en modelos animales que un fármaco utilizado para una enfermedad genética hereditaria poco frecuente podría ser efectiva para prevenir complicaciones renales del síndrome urémico hemolítico (SUH), un problema de salud pública en Argentina. Un paso muy alentador, que todavía requiere que se avance con el resto de las fases de investigación para constatar los beneficios en seres humanos, antes de que se pueda aplicar en la atención médica de pacientes.

El medicamento en cuestión es eliglustat, que en la actualidad se usa para tratar la enfermedad de Gaucher, una deficiencia hereditaria de la actividad de una enzima encargada de degradar lípidos, que afecta células y órganos específicos del cuerpo, en especial el bazo, el hígado, los huesos y el sistema nervioso central.

“El síndrome urémico hemolítico es una enfermedad muy relevante en Argentina, sobre todo en chicos, y lo más difícil es que hoy no existe un tratamiento específico. Lo que nos motivó a realizar esta investigación fue entender mejor cómo la toxina causante daña el riñón y ver si podíamos intervenir en ese proceso”, detalló a la Agencia CyTA-Leloir la biotecnóloga y doctora en Ciencias Médicas Básicas Daiana Sánchez, primera autora del trabajo publicado en Frontiers in Pharmacology.

(De izq. a der) Las investigadoras Daiana Sánchez, Claudia Silberstein y Lilian Karina Fischer Sigel realizaron el estudio en el Instituto de Fisiología y Biofísica Bernardo Houssay (IFIBIO).

La enfermedad está causada por la toxina Shiga, producida por la bacteria Escherichia coli, que ingresa al organismo a través del consumo de alimentos contaminados, como carne mal cocida, lácteos sin pasteurizar o verduras mal lavadas. El cuadro comienza con diarrea (a veces con sangre) y puede avanzar hasta provocar la destrucción de glóbulos rojos, disminución de plaquetas y un deterioro grave en la función de los riñones. En los casos más severos, puede requerir diálisis, dejar secuelas renales permanentes e incluso provocar la muerte.

Según el último Boletín Epidemiológico Nacional que analizó el síndrome urémico hemolítico, Argentina registró un promedio de 365 casos anuales durante la última década, de los cuales la mayoría correspondió a menores de cinco años. Es la principal causa de insuficiencia renal aguda infantil y puede derivar en daño renal crónico grave en entre el 20% y el 35% de los pacientes. El país presenta la mayor incidencia de SUH del mundo, especialmente en la infancia.

Pese a que es conocido como “el mal de las hamburguesas crudas”, Sánchez explicó que el consumo de carne no es el único factor que determina su alta incidencia en Argentina: “Tiene que ver con la alta circulación de Escherichia coli en el ganado bovino, pero también con otros factores como la contaminación de agua y alimentos, la manipulación inadecuada en la cocina, el contacto con ambientes contaminados y la presencia de cepas muy virulentas. Por eso hablamos de un problema endémico y multifactorial”, describió.

En el nuevo estudio, Sánchez y colegas expusieron ratas a dosis letales y subletales de la toxina Shiga y algunas de ellas fueron tratadas por vía oral con eliglustat.

“Eliglustat es un inhibidor de los glicoesfingolípidos –un tipo de grasa que se une a los azúcares– y entre ellos está el Gb3, que es el receptor que utiliza la toxina Shiga para entrar a las células y dañar los tejidos; algo así como una llave de ingreso a las células”, explicó, por su parte, la doctora en Fisiología Claudia Silberstein, directora del Laboratorio de Fisiología Renal del IFIBIO y docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA, quien dirigió a Sánchez en esta investigación. Y continuó: “En este trabajo, pudimos comprobar que eliglustat redujo el Gb3 en el riñón y, por lo tanto, impidió que la toxina Shiga ingrese a las células renales. Actualmente, estamos haciendo estudios para ver qué pasó en el cerebro de estos animales y en ratas hembras”.

Según comprobaron las investigadoras, en los animales expuestos a la dosis letal de la toxina y tratados con eliglustat se previno las lesiones en el riñón y la mortalidad. “El resultado fue muy bueno y era lo esperado porque ya habíamos realizado un trabajo previo in vitro con células provenientes de riñón de niños a los que les aplicamos la droga en estado puro y habíamos comprobado este efecto preventivo”, detalló Silberstein.

Si bien el grupo de investigación continúa con estudios experimentales, por ahora no tiene programado avanzar hacia la fase clínica (con personas): “La primera barrera es que el medicamento se utiliza como tratamiento de adultos con la enfermedad de Gaucher tipo 1 y en el caso del síndrome urémico hemolítico la mayoría de los pacientes son pediátricos”, señaló Silberstein.

A la necesidad de una formulación pediátrica -que debería realizar el laboratorio que actualmente la produce, que es extranjero- se suma el alto costo de los ensayos de tipo clínico. De todos modos, el estudio abre la puerta para que en el futuro se intente explorar este enfoque en pacientes, con este fármaco o con agentes experimentales relacionados.

En la actualidad existen distintas líneas de trabajo para llegar a un tratamiento específico. En Argentina la más avanzada es un suero un compuesto de anticuerpos policlonales antitoxina Shiga, desarrollado por el laboratorio nacional Inmunova, que se encuentra en fase III de investigación clínica con un estudio con más de 50 pacientes.

Mientras tanto, la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para reducir el impacto del síndrome urémico hemolítico: cocinar completamente las carnes, en especial la picada y las hamburguesas; evitar ofrecerlas a niños menores de 8 años; consumir únicamente lácteos pasteurizados y mantener una adecuada higiene en la manipulación de alimentos.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir