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Eventos antivacunas en el Congreso: Elena Obietta pidió que un fiscal actúe por el riesgo a la salud pública

En un escenario marcado por la desinformación, el retroceso en las coberturas de vacunación y la reaparición de enfermedades que estaban bajo control, la médica infectóloga Elena Obietta, en diálogo con Radio Up, lanzó una fuerte advertencia tras los eventos antivacunas realizados en el Congreso de la Nación, al considerar que este tipo de acciones no solo confunden a la sociedad, sino que ponen en riesgo directo la salud pública. En ese marco, sostuvo que un fiscal debería intervenir de oficio ante lo que definió como una posible falsedad ideológica con consecuencias sanitarias concretas.

Lejos de instalarse como una simple discusión de posturas, la especialista planteó que cuando estos discursos se desarrollan en un ámbito institucional como el Congreso, adquieren una peligrosidad mayor porque generan una apariencia de legitimidad a mensajes que contradicen décadas de evidencia científica y políticas sanitarias exitosas.

Vacunas: un derecho individual y un bien social

Desde su rol de médica, madre y abuela, Obietta remarcó que uno de los errores más frecuentes del discurso antivacunas es reducir la inmunización a una elección individual. “Las vacunas no son solo un bien personal, también son un bien social”, explicó, al detallar que cada persona vacunada reduce la circulación de virus y bacterias dentro de la comunidad, protegiendo no solo a quien recibe la dosis, sino también a quienes aún no pudieron hacerlo.

En ese punto, la infectóloga explicó con claridad el concepto de inmunidad de rebaño, fundamental para cortar la transmisión de enfermedades altamente contagiosas. Para evitar la circulación del sarampión, por ejemplo, se necesita que al menos el 95% de la población esté correctamente vacunada, mientras que hoy en Argentina apenas se alcanza un 55% de cobertura. “Con esos números no vamos a tener otra cosa que circulación de sarampión”, advirtió, al graficar que los brotes actuales no son una casualidad sino una consecuencia directa de este descenso.

Eventos antivacunas y responsabilidad penal

Obietta fue contundente al señalar que cuando este tipo de encuentros se realizan en espacios oficiales como el Congreso, se cruza una línea peligrosa. Sostuvo que la Justicia podría actuar de oficio, no solo por la difusión de información falsa, sino por el daño indirecto que estos mensajes producen. Aunque evitó hablar en términos extremos, dejó en claro que la difusión de datos erróneos sobre vacunas puede tener consecuencias gravísimas, al inducir a la población a abandonar esquemas que salvan miles de vidas cada año.

En este sentido, subrayó que no morir por enfermedades prevenibles es un derecho humano, al igual que proteger al otro mediante la vacunación. “Estar vacunado es un derecho humano. No morirte de sarampión es un derecho humano. Y cuidar al otro también lo es”, afirmó.

Riesgo de nuevas pandemias y advertencia por gripe aviar

La infectóloga también se refirió a las amenazas futuras en materia de virus respiratorios, al señalar que el mundo no está exento de enfrentar una nueva pandemia. En ese marco, mencionó a la gripe aviar como uno de los virus que genera mayor preocupación y recordó que ya se están ensayando vacunas para contener un eventual brote global.

Sin embargo, advirtió que el verdadero riesgo no está solo en la aparición del virus, sino en la respuesta social frente a una futura campaña de vacunación. “Si volvemos a dudar de las vacunas, si volvemos a pensar que no sabemos qué nos van a inyectar, vamos a tener un tendal de muertes”, alertó, al recordar que la experiencia de la pandemia de Covid-19 debería haber dejado aprendizajes más sólidos en la sociedad.

Brotes de varicela y caída en las coberturas

En paralelo, Obietta se refirió a los brotes de varicela detectados en diferentes puntos del país, incluso en ámbitos escolares. Explicó que la varicela es una enfermedad sumamente contagiosa, que puede propagarse rápidamente en aulas donde hay chicos que no cuentan con las dosis completas.

Detalló que este tipo de brotes suele continuar hasta que el virus alcanza al último susceptible, es decir, al último niño o adolescente que no estaba correctamente vacunado. En estos casos, la circulación se sostiene durante varias semanas con un caso tras otro, especialmente en cursos donde los estudiantes comparten objetos, mates y contacto físico de manera permanente.

La médica explicó que el período de contagio de la varicela comienza incluso antes de que aparezcan las lesiones en la piel y se extiende hasta que todas las ampollas se convierten en costras, lo que suele demorar entre 7 y 10 días. Durante ese tiempo, el aislamiento del paciente es clave para evitar la propagación.

Hizo especial hincapié en los grupos de riesgo, como las embarazadas que no tuvieron varicela, los pacientes inmunosuprimidos y las personas con defensas bajas, ya que en esos casos la enfermedad puede derivar en cuadros graves, diseminados y potencialmente mortales, además de provocar lesiones severas en bebés en gestación.

Legislación, escuelas y vacunación obligatoria

Obietta también reclamó una legislación más firme que respalde la vacunación obligatoria, recordando que años atrás los equipos de salud asistían directamente a las escuelas para completar esquemas sin trabas administrativas. “Antes venían al colegio, te ponían las gotas de la Sabin, las vacunas que faltaban y listo. Hoy todo se volvió más complejo, cuando en realidad la vacunación debería ser una prioridad absoluta”, señaló.

Cuestionó además que muchas veces se utilice el discurso de los derechos individuales para relativizar una política que históricamente permitió erradicar enfermedades como la poliomielitis o controlar brotes que hoy vuelven a aparecer.

Llamado a las familias: completar esquemas sin demoras

Finalmente, la infectóloga dejó un mensaje directo a las familias, especialmente a mamás, abuelas, tías y madrinas, para que no se queden esperando turnos médicos ni autorizaciones complejas. Recordó que con el carnet de vacunación se puede acudir a cualquier centro de salud y completar en el momento las dosis faltantes, ya que las vacunadoras cuentan con toda la información necesaria.

“Muchas veces alcanza con que alguien del entorno se ocupe, revise el carnet y lleve al chico a vacunar. No hace falta turno ni pediatra previo. La prevención es hoy la herramienta más poderosa que tenemos”, remarcó.

En un país donde el descenso en la vacunación ya se traduce en brotes de sarampión, varicela y coqueluche, las palabras de Elena Obietta vuelven a poner en primer plano un debate que excede cualquier ideología y se inscribe de lleno en la responsabilidad social, la salud colectiva y el derecho a vivir sin enfermedades prevenibles.