Posadas. Norma Mariana Rodríguez, residente de la especialidad en farmacia clínica del Hospital Escuela de Agudos «Dr. Ramón Madariaga», presentó un ateneo interdisciplinario centrado en las intervenciones realizadas en pacientes con antecedentes de autolesiones y autointoxicación medicamentosa, desarrolladas durante su rotación por el Servicio de Farmacia de Salud Mental del Hospital Dr. Ramón Carrillo. A partir de esa experiencia, la profesional adelantó la propuesta de un protocolo interdisciplinario para la gestión y el uso seguro de fármacos en esa población, con el objetivo central, según explicó, de garantizar «la gestión y el uso seguro» de los medicamentos.
Una rotación que se convierte en ateneo: el recorrido formativo de la residencia
La residencia en farmacia clínica que cursa Rodríguez pertenece al Hospital Madariaga, pero contempla rotaciones por distintos efectores de salud, entre ellos el Hospital Materno Neonatal y el Hospital Dr. Ramón Carrillo, de referencia en salud mental. Fue justamente durante su paso por el Servicio de Farmacia de Salud Mental del Carrillo donde la residente desarrolló el trabajo que hoy presentó en el ateneo. «Hoy vamos a presentar un ateneo interdisciplinario desde el Servicio de Farmacia de Salud Mental del Hospital Doctor Ramón Carrillo sobre intervenciones que se realizaron en distintos pacientes con autolesiones y autointoxicación medicamentosa», detalló Rodríguez al introducir su exposición, dejando en claro el origen institucional del trabajo.
Un ateneo que pone al farmacéutico en el centro del equipo de salud mental
La actividad tuvo como eje la sistematización de casos clínicos donde la intervención farmacéutica, en el marco de esa rotación, resultó determinante para prevenir eventos adversos. A partir de esas experiencias concretas, el equipo construyó una propuesta de protocolo interdisciplinario pensado para su aplicación en el abordaje de pacientes con antecedentes de este tipo. «El objetivo es justamente la gestión y el uso seguro», sintetizó la profesional, en referencia al eje que atraviesa todo el trabajo.
El rol del farmacéutico como agente de detección temprana
Uno de los puntos que la residente subrayó con mayor énfasis fue el lugar que ocupa el farmacéutico dentro del equipo de salud mental, no como un actor periférico sino como un profesional capacitado para detectar alertas tempranas. «Buscamos resaltar el rol del farmacéutico dentro del equipo de salud mental detectando este tipo de alertas en pacientes con estos antecedentes», señaló Rodríguez, en referencia a la capacidad del servicio para identificar patrones de riesgo antes de que deriven en un evento grave.
Estandarizar para proteger: la lógica detrás del protocolo
La propuesta de protocolo interdisciplinario que presentó Rodríguez no busca reemplazar el criterio clínico, sino ordenarlo. La residente fue clara al respecto: la meta es «poder estandarizar nuestras intervenciones para garantizar la seguridad de los pacientes». Se trata de un documento de trabajo pensado para que, ante un paciente con antecedentes de autolesiones o autointoxicación medicamentosa, el equipo de salud mental cuente con pautas comunes de gestión y control del acceso a fármacos potencialmente riesgosos, una herramienta que la residente busca poner a disposición del sistema de formación en farmacia clínica más allá del hospital donde se originó.
Trabajo multidisciplinario como eje central
La residente insistió en que ningún abordaje de estas características puede sostenerse desde un solo servicio. «Nos parece muy importante la presentación de este tipo de ateneos donde participan distintos servicios porque nuestro trabajo es en forma multidisciplinaria para abordar a este tipo de pacientes», afirmó. Esa mirada integradora, señaló, es la que le permite a la farmacia clínica dejar de operar como un eslabón aislado de dispensación y pasar a integrarse activamente en las decisiones terapéuticas del equipo de salud mental, más allá de en cuál efector se desarrolle la rotación.
Desde su experiencia como residente, Rodríguez cerró su exposición con una reflexión sobre la formación profesional en contextos de trabajo colectivo: «Desde mi lugar como residente me parece muy importante el trabajo en equipo y con todos los servicios para garantizar siempre la seguridad de los pacientes.»
El respaldo estratégico de la Fundación Parque de la Salud
Detrás de este tipo de iniciativas clínicas, que combinan formación de residentes, rotaciones interinstitucionales y protocolos de seguridad del paciente, se encuentra el trabajo coordinado de la Fundación Parque de la Salud, que sostiene y potencia la infraestructura tecnológica y académica del ecosistema sanitario del Hospital Madariaga. La Fundación acompaña de manera estratégica la inversión en tecnología calificada y en el fortalecimiento de los servicios especializados, garantizando que la formación de sus residentes derive en protocolos formales y sostenibles en el tiempo. Este acompañamiento consolida al Parque de la Salud como un polo de referencia regional en la articulación entre investigación clínica, formación de residencias y calidad asistencial.
