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Hoy es el Día Mundial Sin Tabaco

El tabaquismo es, junto a las Enfermedades No Transmisibles, una epidemia prevenible a la que se enfrenta la comunidad mundial. Puede ser controlada en la medida en que los Estados garanticen los derechos de las personas e intervengan en favor de la salud de todos por encima de los fuertes intereses económicos de la industria del tabaco.

El consumo de tabaco es la principal causa evitable de enfermedad y muerte en el mundo. En nuestro país, mueren por año más de 44.000 personas por enfermedades asociadas al cigarrillo, de las cuales 6.000 son provocadas por la exposición al Humo Ambiental del Tabaco (HAT). En la provincia de Buenos Aires, el 23,1% de la población mayor de 18 años fuma, el 27,8% se encuentra expuesta al humo en su hogar y el 24.1% en su trabajo.

Para la OMS este año el lema se relaciona al cuidado de la Tierra: Cultivemos alimentos, no tabaco

El cultivo de tabaco es perjudicial para nuestra salud, la de los agricultores y la del planeta. La industria tabacalera interfiere en los intentos de sustituir el cultivo de tabaco, con lo que contribuye a la crisis alimentaria mundial.

Esta campaña pretende animar a los gobiernos a poner fin a las subvenciones al cultivo de tabaco y utilizar los recursos ahorrados para ayudar a los agricultores a cambiar a cultivos más sostenibles que mejoren la seguridad alimentaria y la nutrición.

En el mundo hay 349 millones de personas de 79 países que se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda, una cifra sin precedentes. Muchas de esas personas residen en países de ingreso bajo y medio. Otra característica que comparten muchos de esos países es que destinan grandes extensiones de tierra fértil a cultivar tabaco, en lugar de destinarlas a producir alimentos sanos.

Los países productores de tabaco deben afrontar repercusiones económicas negativas debidas a los perjuicios sanitarios, ambientales y sociales que provoca el cultivo de este producto. En muchos casos, las divisas que se obtienen mediante las exportaciones de tabaco se utilizan para importar alimentos.

El cultivo de tabaco deteriora la salud de los agricultores y los trabajadores de las explotaciones agrícolas, y provoca la pérdida irreversible de valiosos recursos ambientales, como fuentes de agua, bosques, plantas y especies animales.

Los cultivos de tabaco afectan la calidad del suelo, generan tala de árboles, emisión de CO2 y utilización de grandes cantidades de agua. Luego, la producción de implementos plásticos que reemplazan al cigarrillo convencional también tienen su efecto en la huella de carbono.

Ese daño al planeta se suma al de tantas otras producciones por la forma en que se realizan los procesos de cultivos, cría de animales y producción de bienes en general en el mundo actual.

Fuente: STB