Este 15 de noviembre se cumplen siete años de la desaparición del submarino ARA San Juan, un hecho que marcó a la Argentina y dejó una herida imborrable en la historia de la Armada. Aquel día de 2017, a las 7:30 de la mañana, se perdió el contacto con la nave que transportaba a 44 tripulantes, entre ellos la submarinista Eliana Krawczyk, de 35 años, y el cabo principal Jorge Isabelino Ortiz, ambos oriundos de Misiones.
El incidente activó de inmediato el protocolo internacional de búsqueda y rescate submarino (SAR). Tres días después, el gobierno aceptó la colaboración de 18 países, lo que permitió movilizar 37 naves, aeronaves y a más de 4.000 personas en un operativo sin precedentes que abarcó una zona de 482.507 km² en el Atlántico Sur. Sin embargo, las esperanzas de hallar sobrevivientes se desvanecieron rápidamente.

El 23 de noviembre de 2017, la Armada Argentina informó sobre un registro acústico detectado el mismo día de la desaparición, que indicaba un “evento anómalo singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”. Este hallazgo confirmó el destino trágico del submarino. Finalmente, el 30 de noviembre, las autoridades dieron por finalizada la búsqueda de sobrevivientes, lo que desató fuertes críticas y un reclamo constante de los familiares de las víctimas.
El ARA San Juan fue localizado el 17 de noviembre de 2018, un año y dos días después de su desaparición, a 907 metros de profundidad y a pocos kilómetros del último punto de contacto.
El hallazgo, a cargo de una empresa privada, estuvo acompañado de denuncias de negligencia, luchas internas y espionaje hacia los familiares de los tripulantes fallecidos.
En 2019, la Comisión Bicameral Investigadora de la Desaparición del Submarino concluyó que existieron «responsabilidades políticas y administrativas» durante la gestión de Mauricio Macri, señalando fallos en aspectos operativos y presupuestarios, así como en la contención a las familias.
A siete años del siniestro, los argentinos recuerdan a los 44 héroes del ARA San Juan mientras sus familiares continúan exigiendo justicia y una memoria digna para quienes dieron su vida en el mar.
El orgullo de Garupá: Jorge Ortíz, el submarinista misionero que sirvió a la patria
l 15 de noviembre de 2017, la Armada Argentina enfrentó una de las tragedias más conmovedoras de su historia al perder contacto con el submarino ARA San Juan (S-42), que llevaba a bordo a 44 tripulantes. Entre ellos, el cabo principal y maquinista Jorge Isabelino Ortíz, un joven nacido el 13 de mayo de 1985 en Posadas, cuya vida quedó inmortalizada como ejemplo de valentía y compromiso con la patria.
Ortíz creció en Garupá, donde dejó huellas imborrables en la comunidad. Realizó sus estudios primarios en la Escuela N° 59 “Juana Azurduy” y completó la secundaria en el Bachillerato Polivalente N° 35, donde fue elegido abanderado por su desempeño académico. A los 20 años, con un bolso lleno de sueños, partió hacia la Armada Argentina, decidido a cumplir su meta de servir al país.

Con 12 años de trayectoria en la fuerza, y tres dedicados específicamente al cuerpo de submarinistas, Jorge se desempeñaba en el ARA San Juan como responsable del mantenimiento eléctrico y de motores.
En Mar del Plata, su lugar de residencia, compartía su vida con su esposa Griselda y su pequeño hijo, Thiago, quien ahora tiene 10 años.
El impacto de su pérdida trascendió su ámbito familiar. En su honor, Garupá erigió un mural y bautizó su polideportivo con su nombre, mientras que en la localidad de Apóstoles, una calle también lo conmemora.
Sus seres queridos lo recuerdan como un hombre decidido y tenaz. “Cuando Jorge se proponía algo, no paraba hasta lograrlo. Su mayor orgullo era haber alcanzado el sueño de ser submarinista”, rememora un familiar cercano.
El ARA San Juan fue localizado un año después del trágico incidente, marcando el cierre de un doloroso capítulo para el país, pero dejando un legado imborrable de sacrificio y valor. A siete años de aquel día, Jorge Isabelino Ortíz sigue siendo un símbolo de heroísmo y dedicación en el corazón de Misiones y de toda Argentina.
La historia de Eliana, la mujer que desafió barreras desde Oberá y se convirtió en la primera submarinista de Sudamérica
El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan desapareció en las profundidades del Atlántico Sur, llevando consigo a 44 tripulantes. Entre ellos, una figura se destacó por su singularidad y legado: Eliana María Krawczyk, la única mujer a bordo, nacida en Oberá, Misiones, una provincia sin conexión directa al mar.
Hija de un floricultor y una maestra, Eliana creció fascinada por la vida naval, inspirada por un primo que vestía orgullosamente el uniforme de la Armada. Aunque la familia no tenía recursos para enviarla a la Escuela Naval en Buenos Aires, la pérdida de su madre en 2002 marcó un punto de inflexión en su vida. A los 20 años, decidió seguir su sueño e ingresó a la Armada, donde no tardó en sobresalir.
Durante un viaje a la Base Naval de Mar del Plata en su primer año de formación, vio por primera vez un submarino bajo la lluvia y proclamó su destino: “Voy a ser submarinista”. Años después, en 2012, se convirtió en la primera oficial submarinista de Argentina y Sudamérica, graduándose con honores.

Conocida por su determinación e intrépido carácter, Eliana alcanzó el rango de teniente de navío y, tras su muerte, fue ascendida a capitana de corbeta. Su vida profesional estuvo marcada por hitos: navegó en la fragata ARA Libertad, realizó campañas antárticas y fue designada jefa de armas del ARA San Juan, su “gigante de acero”.
Aunque rodeada de hombres en un entorno históricamente masculino, nunca percibió discriminación. “Se sentía como una más”, recordó su hermana Silvina, quien destacó su fortaleza y pasión por su labor.
Fuera del trabajo, Eliana soñaba con formar una familia, pero priorizó sus metas profesionales. Su generosidad la llevó a apoyar a sus hermanos: con sus ahorros, costeó estudios relacionados con el mar para Silvina y Junior, quienes siguieron sus pasos en áreas vinculadas a la navegación.
El misterio del ARA San Juan
El submarino desapareció en su regreso de Ushuaia a Mar del Plata, tras reportar una avería que, según Eliana, había sido reparada. Un año después, los restos fueron hallados a 907 metros de profundidad, a 500 kilómetros de Comodoro Rivadavia. La causa del naufragio sigue siendo un misterio, aunque se barajan hipótesis como un desperfecto eléctrico que habría generado una explosión.
Para Silvina, el hallazgo trajo un cierre. “Esa es su tumba, y es donde Eliana eligió estar. Navega sigilosa en el mar, cobijada por su ‘gigante de acero”, reflexiona en dialogo con BBC..
A siete años de la tragedia, Eliana Krawczyk no solo es recordada como una pionera de la Armada, sino como un símbolo de determinación y entrega, un legado que sigue vivo en Oberá y más allá.
Fuente: Misiones Online
