Luego de varios días de combate contra los incendios forestales que afectaron diversas localidades de Córdoba, las autoridades confirmaron que el foco en La Calera, que puso en riesgo a vecinos del barrio La Cuesta, fue contenido. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer en la localidad de Ambul, donde las llamas continúan activas. La situación se complica por la sequía que afecta la provincia y que podría derivar en una crisis hídrica, según expertos.
El viernes, el punto más crítico se localizó en La Calera, donde el fuego alcanzó un perímetro de 20 kilómetros, amenazando a unas 500 viviendas. «Pasamos una jornada muy complicada, con llamas muy altas, mucha temperatura y mucho viento», describió Roberto Schreiner, vocero de la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático. Hacia la noche, el sector afectado se redujo a 400 metros, brindando un respiro a los bomberos.
Schreiner confirmó que el único foco activo restante se encuentra en Ambul, donde trabajan más de 150 bomberos y aviones del Plan Federal. «Hubo problemas con tres viviendas que fueron evacuadas, pero están contenidas», explicó.
Además, en Villa del Dique lograron contener el reinicio del fuego. «Le estamos ganando al fuego. Por lo menos hasta ahora, se detuvo el viento, así que vamos a poder pasar la noche en las Sierras Grandes», señaló el vocero.
A pesar de que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronosticó condiciones climáticas más favorables para combatir el fuego durante el fin de semana, con un descenso en el riesgo de incendios de nivel rojo (extremo) a naranja (muy alto), las autoridades advirtieron que la sequía y los vientos moderados podrían complicar la situación, especialmente en zonas serranas. En días previos, se declaró el estado de desastre en El Durazno, Valle de Calamuchita, donde más de 12 mil hectáreas fueron consumidas por el fuego.
Por otro lado, la falta de precipitaciones no solo afecta el combate de incendios, sino que podría desencadenar una crisis hídrica en la región. Marcelo García, investigador del CONICET, alertó sobre la preocupante situación del dique de Córdoba, que se encuentra por debajo de la media histórica. «La disponibilidad de agua está comprometida y debemos trabajar mucho en el cuidado del recurso», indicó, advirtiendo que las lluvias seguirán por debajo de lo normal hasta febrero, lo que agravará aún más el escenario.
La transición de El Niño a La Niña, que se produjo a mediados de julio, agrava las perspectivas climáticas para la provincia, con temperaturas más elevadas y precipitaciones por debajo de lo habitual, lo que podría resultar en una primavera-verano con olas de calor intensas y menos lluvias de lo esperado.
Las autoridades instan a la población a tomar precauciones y evitar actividades que puedan provocar chispas o fuego, denunciando cualquier columna de humo al 911 para evitar que los focos de incendio se expandan.
