Las autoridades elevaron a 631 las víctimas fatales y a 472 los desaparecidos tras el temporal que devastó el norte de Sumatra. Más de 3,3 millones de personas resultaron afectadas y miles de viviendas, escuelas y puentes quedaron destruidos. El impacto climático también golpea a Tailandia, Sri Lanka y Malasia.
Indonesia enfrenta una de las peores catástrofes climáticas de 2025. La Agencia Nacional para la Gestión de Desastres (BNPB) informó que al menos un millón de personas fueron evacuadas en la isla de Sumatra debido a las inundaciones que arrasaron provincias completas y dejaron un panorama de destrucción masiva.
El último reporte oficial elevó a 631 los muertos confirmados y a 472 los desaparecidos, en una emergencia que ya impactó a 3,3 millones de habitantes en Sumatra Septentrional, Aceh y Sumatra Occidental. La cifra de evacuados se duplicó respecto al lunes, cuando se contabilizaban poco más de medio millón de personas desplazadas.
Las lluvias torrenciales generaron el desbordamiento de ríos, corrimientos de tierra y graves daños estructurales. Al menos 9.000 casas fueron afectadas, de las cuales 3.500 quedaron completamente destruidas. Además, el temporal dañó 322 escuelas y 277 puentes, mientras continúan las tareas de relevamiento en 50 distritos castigados por el fenómeno.
El saldo provisional incluye también 2.600 heridos, algunos de ellos en estado crítico. Imágenes captadas con drones muestran pueblos enteros arrasados, como Batang Toru, en el norte de Sumatra, donde la inundación repentina devastó viviendas, caminos y cultivos.
La emergencia climática golpea a toda Asia
El impacto del temporal se extiende más allá de Indonesia. El balance regional por inundaciones y deslaves asciende a cerca de 1.200 muertos en varios países:
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Sri Lanka registra 390 fallecidos y 352 desaparecidos, con comunidades enteras aisladas.
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Tailandia continúa con las labores de limpieza tras alcanzar un saldo de 176 muertos y pérdidas multimillonarias en el sur del país.
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Malasia también reporta severos daños en su zona norte.
Los gobiernos afectados desplegaron tropas militares para asistir a sobrevivientes, distribuir ayuda y acelerar las evacuaciones en zonas aún inaccesibles.
La magnitud del desastre vuelve a poner en discusión la vulnerabilidad del sudeste asiático frente a eventos climáticos extremos agravados por el cambio climático.
