Marcelo Bruno, tesorero de la Cámara Misionera de Industriales Metalúrgicos, describió un panorama de baja inversión y mantenimiento del personal. Explicó que la actividad opera al 70% de su potencial y que la recuperación depende de sectores clave como el forestal, afectado por la competitividad.
El sector metalúrgico de Misiones atraviesa un período de incertidumbre y baja actividad, similar al de otras industrias de la región. Marcelo Bruno, tesorero de la Cámara Misionera de Industriales Metalúrgicos (CAMIM), describió la situación actual como una etapa de supervivencia a la espera de una mejora en las condiciones macroeconómicas que impulse la demanda.
El referente industrial afirmó que las empresas del rubro intentan sostener sus estructuras y personal, pero con inversiones limitadas y una actividad que se mantiene en niveles mínimos. “La verdad que como la mayoría, estamos a la espera de mejoras en las condiciones económicas que tienen que ver más con la microeconomía y atentos a alguna reactivación que pueda suceder, pero en general estamos como sobreviviendo en pausa, hacemos pocas inversiones, tratamos de mantener el personal y con una actividad que se mantiene por lo menos en el límite que estamos ahora”, sostuvo Bruno.
Aclaró que la realidad del sector no es homogénea en toda la provincia, ya que existen núcleos productivos en el norte, centro y sur que se especializan en distintos rubros como la yerba, la madera o la agricultura. Sin embargo, el escenario general es de contención. “Algunos les va un poquito mejor que a otros, pero todos, digamos, estamos como en una situación donde mantenemos las cosas, mantenemos la gente y de esa manera vamos para adelante. No es que estamos parados, eso no está sucediendo. Hay movimientos, pero por ejemplo, en lugar de haber grandes inversiones de parte de la parte forestal o de empresas grandes, están más revisando inversiones en mantenimiento o en cuestiones que no pueden esperar”, detalló.
Capacidad ociosa y la espera de motores productivos
El tesorero de la CAMIM estimó que la industria opera actualmente a un 70% de lo que podría considerarse un pico de trabajo. Esto implica que el sector tiene un margen de crecimiento significativo si las condiciones económicas mejoraran. “Nosotros podríamos aumentar nuestra capacidad laboral o capacidad productiva en tranquilamente un 30% o un 40% si surge una reactivación”, aseguró.
Para que esa recuperación ocurra, Bruno consideró fundamental que se dinamicen los principales motores productivos de la región, especialmente aquellos ligados a la exportación. “Lo fuerte sería la parte forestal, que ahora competitivamente están mal por el tema del valor del dólar y el valor de los costos internos que tenemos en Argentina. Si se reactiva o se solucionan esos costos que tienen ellos, yo creo que ahí iría un movimiento importante de inversiones que ahora están en carpeta y esperan que surja el momento como para hacerlas”, analizó.
Además, mencionó la importancia de los sectores yerbatero, tealero y agrícola, mientras que lamentó la ausencia de obras públicas que dinamicen la demanda.
Asimetrías, costos y la nueva paritaria
Otro de los desafíos que enfrenta la industria metalúrgica local es el elevado costo de la energía eléctrica, un insumo clave para su producción. Bruno también señaló las asimetrías con provincias vecinas como Corrientes, donde, según su perspectiva, existen menos trabas burocráticas y mayores incentivos para la producción. En este contexto, destacó que desde la CAMIM impulsaron un proyecto de ley en la Cámara de Representantes para fomentar la industria, con ejes en la capacitación y la promoción de la producción local en las compras del Estado.
El referente criticó que las negociaciones paritarias se definen con parámetros de los grandes centros industriales del país, que no se corresponden con la realidad misionera. “Cuando se desarrollan las paritarias, por ejemplo, se tienen en cuenta realidades que no tienen que ver con la nuestra. Las últimas paritarias de UOM representa aproximadamente un 20% de incremento en el costo laboral. Para un taller mediano o chico, ese aumento, las grandes empresas que están en los núcleos urbanos lo absorben con la incorporación de tecnología que hacen, porque nuestra realidad es distinta a la que tienen las zonas que abastecen todas las inversiones que tienen que ver con minería, petróleo y gas”, explicó.
Finalmente, Bruno dimensionó el alcance del sector en la provincia. Informó que existen cerca de 200 talleres, en su mayoría pequeños, que varían en número de año a año. “Tendríamos que hablar alrededor de por lo menos 2.000 familias que están dependientes de esta actividad”, concluyó.
MO
