Innovación energética argentina: rumbo a una economía sostenible de bajas emisiones

El país puede posicionarse como un actor clave en materia de seguridad energética del futuro.

En el marco de la reunión de líderes en la COP28 en Dubái viviremos en primera persona el debate en torno a una transición hacia una economía marcada por la descarbonización industrial. Allí se definirá si nuestro entramado productivo estará entre los actores de la nueva economía internacional sostenible y resiliente o entre aquellos sobre los cuales pesarán los costos de mantener una matriz industrial y energética obsoleta.

A 50 años del shock petrolero, el mundo se enfrenta nuevamente a un momento de tensión geopolítica e incertidumbre en el sector energético. Existen paralelismos entre entonces y ahora, con el suministro de petróleo y gas en el centro de la atención en medio de un nuevo conflicto, pero también diferencias significativas y oportunidades que conforman catalizadores de un cambio sistémico en la economía global, denotando un carácter multidimensional: crisis energética, crisis climática, (in)seguridad alimentaria, fragmentación/acortamiento e interrupción de cadenas de valor.

Trilema energético como disparador de una nueva economía

Las primeras revoluciones industriales basadas en matrices energéticas de combustión a través del uso de carbón, petróleo y gas -uso de fuentes extractivas y no renovables, con fecha de caducidad por limitación de cantidad de recursos- determinaron nuestro paradigma industrial, económico y social de los últimos 200 años. El avance tecnológico, el cambio climático y una voluntad de transformación internacional posibilitan una metamorfosis del trilema basado en “sostenibilidad, asequibilidad y seguridad” para el avance de una nueva economía e industria sustentable, dando nuevamente un salto de cambio revolucionario.

Las inversiones en energías limpias aumentaron desde el 2020 un 40%. Como referencia, se destinan US$1000 millones por día en implementación de energía solar, previendo para este año una adición de más de 500 GW de capacidad de generación, estableciendo un nuevo récord. El incremento marginal en proyectos e inversiones generó una dinámica simbiótica para el desarrollo de nuevas tecnologías capaces de escalar la producción y abaratar los costos.

Gracias a la creciente demanda, la OCDE estima una reducción del 30% de los costos para la producción de energías renovables. El aumento de la demanda como de la oferta son resultados de visiones y decisiones políticas. Hitos del sistema multilateral contribuyeron como respuesta internacional ante la necesidad de acción. Los compromisos nacionales por emisiones netas 0 cubren a más del 85% de las emisiones relacionadas con la energía a nivel mundial y casi el 90% del Producto Bruto Global.