IPS advierte sobre alta demanda, turnos por urgencias y el cobro de plus ilegal

El presidente del IPS, Lisandro Benmaor, describió un escenario de fuerte presión sobre el sistema sanitario, marcado por una demanda creciente. En declaraciones al programa “Arriba la radio” de Radio Up, explicó que muchos pacientes solicitan atención urgente sin que se trate de situaciones críticas, lo que termina generando cuellos de botella en la asignación de turnos.

En ese contexto, confirmó que el sistema prioriza las urgencias reales y los pacientes con patologías graves, especialmente oncológicas. Sin embargo, la alta demanda general provoca demoras que, en algunos casos, pueden extenderse.

Un sistema solidario que sostiene tratamientos en el IPS

Benmaor remarcó que el IPS funciona bajo un principio de solidaridad: los afiliados que no utilizan la obra social financian a quienes requieren tratamientos complejos.

Sin ese esquema, sostuvo, muchas prestaciones serían imposibles de afrontar y podrían convertirse en “sinónimo de muerte” para los pacientes.

El plus médico: ilegal si hay convenio

Uno de los puntos más sensibles abordados fue el cobro de coseguro o plus por parte de algunos profesionales. El titular del IPS fue categórico: cuando un médico firma convenio con la obra social, se compromete a no cobrar adicionales. «En las negociaciones no se acuerda esto, porque cuando firmamos convenios con los médicos, el profesional firma de su puño y letra dice que no va a cobrar extra o plus y muchas veces incurre en el cobro. Entonces la ilegalidad en esa accionar es por parte del profesional», aseveró.

Eh, estamos trabajando, es una cuestión sumamente difícil porque como bien decís ya está tan instaurado en todas las prepas preparada, importante.

En esos casos, el cobro extra constituye una práctica ilegal. No obstante, reconoció que se trata de una problemática extendida y difícil de erradicar, especialmente en un contexto donde los honorarios médicos también están tensionados.

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Negociación permanente con sanatorios

La relación con prestadores privados también aparece como un punto crítico. Benmaor definió la negociación con sanatorios como “un arte”, debido al desfasaje entre costos crecientes y recursos limitados.

El sistema, admitió, se encuentra colapsado por la demanda, lo que obliga a una gestión permanente para sostener la atención y evitar mayores conflictos.

Un financiamiento que no alcanza

A esto se suma una limitación estructural: el nivel de aportes. Actualmente, el afiliado promedio destina alrededor del 5% de su salario al IPS, un monto que resulta insuficiente frente al costo real de las prestaciones. «Imagínate que un afiliado del Instituto Previsión Social le aporta a la obra social un 5% del sueldo en blanco. Para hacer números redondos, si gana 1 millón de pesos, aporta 50.000 pesos a la obra social para el grupo familiar», ejemplificó

Según explicó, ese aporte no cubre ni una parte mínima de tratamientos complejos, lo que expone la fragilidad del sistema previsional argentino, al que calificó como “insostenible” en su formato actual.

Un equilibrio cada vez más difícil

Entre la demanda creciente, los costos en alza y los recursos limitados, el IPS enfrenta el desafío de sostener el acceso a la salud en condiciones cada vez más exigentes.

La ecuación, según se desprende de las declaraciones, depende tanto de decisiones estructurales como de acuerdos cotidianos con prestadores y profesionales, en un sistema que ya muestra signos de saturación.