Irán evalúa no jugar el Mundial 2026 en medio de la escalada bélica con Estados Unidos e Israel

La Federación Iraní de Fútbol expresó serias dudas sobre la participación de su selección en el Mundial 2026, ya clasificada, a raíz del agravamiento del conflicto bélico con Estados Unidos e Israel, uno de los países anfitriones del torneo junto a México y Canadá.

La posibilidad de que Irán no participe en el Mundial de la FIFA 2026 comenzó a tomar fuerza en las últimas horas y encendió las alarmas en el ámbito deportivo internacional. El seleccionado iraní ya tiene asegurado su lugar en la próxima Copa del Mundo, pero el contexto político y militar que atraviesa el país puso en duda su presencia en el certamen que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, fue quien dejó abierta la puerta a una eventual retirada. En declaraciones al sitio deportivo Varzesh3, realizadas mientras Teherán era nuevamente blanco de bombardeos, el dirigente fue contundente al describir el clima interno que atraviesa el país: “Lo que es seguro es que después de este ataque, no se puede esperar que miremos hacia el Mundial con esperanza”. Sus palabras reflejan el impacto directo que la escalada del conflicto está teniendo incluso en ámbitos alejados, en principio, de la política internacional.

Irán quedó encuadrado en el Grupo G del Mundial 2026 tras el sorteo realizado a fines del año pasado. Allí debía enfrentar a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto los días 15, 21 y 26 de junio, respectivamente. Dos de esos compromisos están programados en Los Ángeles, mientras que el cierre de la fase de grupos se jugaría en Seattle. Justamente, el hecho de disputar sus partidos en territorio estadounidense agrega un componente adicional de tensión en el actual escenario.

La crisis se profundizó tras un ataque aéreo conjunto de Estados Unidos e Israel ocurrido el sábado, que provocó la muerte de varios líderes políticos iraníes, entre ellos el ayatolá Ali Khamenei, líder supremo del país. La respuesta de Irán no tardó en llegar y se materializó con ofensivas dirigidas a Israel y a bases militares norteamericanas emplazadas en países de la región como Kuwait, Qatar, Arabia Saudita, Omán y Emiratos Árabes Unidos. El conflicto, lejos de atenuarse, se mantiene activo y eleva la incertidumbre sobre el futuro inmediato.

Hasta ahora, la FIFA no emitió una comunicación oficial sobre la posible baja de Irán, aunque se descuenta que el organismo sigue de cerca la evolución del conflicto. El Mundial 2026 tiene previsto su inicio el 11 de junio y se extenderá hasta el 19 de julio, por lo que cualquier decisión deberá resolverse con antelación para no alterar la planificación general del torneo. No es el único evento deportivo impactado por la situación: también se vieron afectados la Finalissima, la liga de Qatar y el calendario de la Fórmula 1, entre otros.

Mehdi Taj volvió a insistir en que la definición no será sencilla y que excede lo estrictamente deportivo. “Con lo que ha pasado y con ese ataque de Estados Unidos, es poco probable que podamos esperar con ilusión el Mundial, pero son los dirigentes deportivos los que deben decidir al respecto”, señaló el titular de la federación iraní, marcando que la decisión final dependerá de múltiples factores.

El reglamento de competición del Mundial contempla este tipo de escenarios. Según el artículo 6, si una selección anuncia su retiro con más de 30 días de antelación al inicio del torneo, la federación correspondiente será sancionada con una multa mínima de 250.000 francos suizos. Si la renuncia se produce dentro de los 30 días previos al debut, la multa asciende al menos a 500.000 francos suizos y se suma la obligación de devolver todos los fondos entregados por la FIFA para la preparación del equipo. En diciembre pasado, el Consejo de la FIFA aprobó un aporte de 1,5 millones de dólares por selección clasificada y un total de 10,5 millones por disputar el torneo.

Además de las sanciones económicas, la FIFA podría aplicar castigos disciplinarios más severos, como la exclusión de futuras competencias internacionales. El mismo reglamento establece que, ante una retirada o exclusión, el organismo tiene la potestad de reemplazar a la selección afectada por otra federación, a su entera discreción.

En ese contexto, la Confederación Asiática de Fútbol debería reasignar el cupo. Actualmente, el equipo mejor posicionado sería Irak, que accedió al repechaje intercontinental y que enfrentará al ganador de la semifinal entre Bolivia y Surinam. Otra alternativa sería Emiratos Árabes Unidos, que cayó ante Irak en el último cruce asiático.

La historia de los Mundiales ofrece antecedentes similares. En 1930, varias selecciones europeas se bajaron del torneo y permitieron la participación de otros países. En 1950, India se clasificó automáticamente tras la retirada de sus rivales asiáticos, aunque finalmente tampoco disputó el certamen.

La clasificación de Irán ya había generado tensiones diplomáticas antes del conflicto actual, debido a las restricciones migratorias impuestas por Estados Unidos. Si bien se autorizó el ingreso de jugadores y oficiales, los aficionados iraníes no recibieron el mismo trato. Incluso el partido programado dentro del Fin de Semana del Orgullo había despertado controversias previas por las posturas oficiales de los países involucrados sobre los derechos del colectivo LGTBI.

Por ahora, el futuro de la selección iraní en el Mundial 2026 permanece abierto. La evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante y obligará a la FIFA a prepararse para escenarios inéditos en una Copa del Mundo que, a poco más de tres meses de su inicio, ya enfrenta desafíos que exceden el ámbito deportivo.