El expediente que investiga los abusos sexuales en perjuicio de una niña de 6 años de Montecarlo, quien fuera víctima a finales de 2024 de tocamientos y vejámenes por parte de su propio tío -un jornalero de 30 años de la citada localidad- tuvo novedades más que importantes durante los últimos días.
Según pudo confirmar El Territorio con fuentes ligadas a la causa, semanas atrás el Fiscal de Instrucción y Correccional y de Menores de Puerto Rico, Héctor Simon, concretó el requerimiento de elevación a juicio del expediente contra A. A. (30), quien aguarda el avance de las pesquisas en una unidad penitenciaria de la provincia, acusado de abuso sexual agravado por ser encargado de la guarda de la víctima.
De acuerdo a lo expresado por las fuentes, la fiscalía consideró, a partir de los elementos recolectados en el expediente, que se encontraba agotada y completa la etapa procesal de instrucción del citado caso.
Por lo que todo el material probatorio fue dirigido al juez Manuel Balanda Gómez, titular del Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico, quien no se opuso al requerimiento y dejó firme la elevación.
Ahora, el caso recayó en el Tribunal Penal Dos de Posadas, quien deberá fijar posteriormente fechas para la realización de debate oral, en el marco de dicha causa.
Abuso y amenazas
La denuncia que impulsó la investigación por este caso fue radicada el 24 de enero del año pasado ante la Comisaría de la Mujer de Montecarlo UR-XV por la abuela paterna de la víctima.
Según narró esta última, al momento de los hechos denunciados, la víctima tenía 6 años y según la reconstrucción que se tiene sobre el caso el abuso se produjo en un inmueble del barrio Martín Fierro de Montecarlo donde residía la abuela materna de la criatura.
En ese contexto, una noche de diciembre, previa a Nochebuena, la víctima se quedó al cuidado de su abuela materna.
En esa oportunidad, la pequeña se quedó a dormir en casa de su abuela tras ir de visita ese fin de semana y, como lo hacía habitualmente, se fue a dormir a la pieza de su tía.
Pero como esta última, en ese momento se encontraba cursando un embarazo, por pedido de su abuela, la niña decidió dejarle la cama a su familiar y se trasladó hasta otra habitación de la humilde vivienda, en donde solía dormir el acusado y quien en ese momento aún convivía con su madre.
Se sospecha que esa madrugada, mientras la criatura dormía en un colchón en el piso, el implicado aprovechó la oportunidad para realizar tocamientos y otros abusos en perjuicio de su propia sobrina. Y tras finalizar, amenazó a la menor con hacerle daño a sus padres si llegaba a contar algo de lo que había sucedido esa madrugada.
Testimonios comprometedores
Por otro lado, entre las declaraciones que complicaron al encartado durante el proceso se destaca el aporte de un familiar que también se encontraba esa noche en la casa y que, en determinado momento de la madrugada, vio salir llorando a la criatura de la habitación del acusado.
Incluso, la testigo recordó que la niña se quedó por varios minutos parada junto a la puerta del baño y que se mordía las uñas, en estado de alteración.
En torno a cómo se conocieron los hechos, la abuela paterna -denunciante en el caso-, recordó que una tarde de enero, su nieta había llegado a su casa junto a una de sus primas con la intención de mirar televisión. Y que en ese contexto, en un determinado momento, comenzó a relatar lo que le había ocurrido un par de semanas antes en casa de su otra abuela y en donde fue abusada por su tío.
La nena contó que desde ese día no volvió a ver a su tío.
