Bs. As. El juicio por la muerte de Diego Maradona sigue su curso y ayer martes fue el turno de declarar del médico Fernando Villarejo, jefe de la terapia intensiva de la Clínica Olivos, quien atendió al Diez tras la cirugía en la cabeza. “Lo hice en total desacuerdo”, aseguró el profesional ante el Tribunal en San Isidro sobre los sedantes administrados al astro, informó el portal A24.
“Me pedían sedarlo”, declaró el médico que se presentó como testigo en el juicio, apuntado contra los acusados el neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov.
Fernando Villarejo estuvo a cargo de Maradona en la Clínica Olivos durante las horas posteriores a su operación de cabeza. Según recordó el jefe de terapia, en ese momento el astro del fútbol estaba inquieto, se quería ir a su casa y por momentos era “inmanejable”.
Luque y Cosachov tuvieron una reunión con el testigo en la institución donde le admitieron que la verdadera preocupación de ambos era que Maradona “era un paciente difícil de manejar desde el punto de vista conductual, por alguna abstinencia” y le pidieron colaboración.
Sobre ese momento Villarejo recordó: “Necesitaban una especie de apoyo institucional para hacerle un tratamiento, para medicarlo“. Luego reveló el pedido que le hicieron para ayudar a desintoxicarlo. “Lo que nos pedían era sedar al paciente, Cosachov y Luque me lo estaban pidiendo. Fue difícil esa reunión porque yo me negué específicamente. Me parecía que no era el lugar e hice constarlo”.
El médico explicó a los jueces del TOC Nº3 de San Isidro los criterios médicos por los cuales se solicitó esta opción: “Uno de los motivos por los cuales uno necesita una sedación es para iniciar un proceso de abstinencia o desintoxicación. La forma es sedarlo profundamente e ir reduciendo la dosis por 48, 72, 96 hs para que después de ese tiempo uno le pueda administrar sedantes en pequeñas dosis”.
Pese a la negativa del testigo, se continuó con el procedimiento: “Se decidió sedarlo. Hubo que ponerle un catéter venoso que no fue fácil porque no se dejaba. Lo tuvimos sedado 24 horas, pero uno sabe que cuando a un paciente se lo seda para revertir un proceso de abstinencia, se requiere un proceso más adecuado, con un horizonte que no se termina en 24 horas”, declaró.
Fuente: M4
