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La forestoindustria de Misiones advierte por la baja demanda y reclama reducir costos para competir con Brasil y Paraguay

Enrique Bongers, presidente de AMAYADAP, aseguró que el sector atraviesa una situación compleja por la caída del mercado interno, el costo energético, la presión impositiva y las dificultades logísticas. También planteó agilizar la devolución del IVA a exportadores por parte de Nación y avanzar con el puerto de Eldorado para reducir costos.

La forestoindustria atraviesa un escenario complejo marcado por una fuerte retracción de la demanda interna, mayores costos energéticos, dificultades para recuperar saldos fiscales y problemas logísticos que reducen la competitividad frente a países como Brasil y Paraguay. Así lo explicó Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP).

“El mercado interno está muy deprimido. Hoy los corralones compran simplemente lo que les falta de medidas de madera, la demanda es muy baja. Los plazos de pago en el mercado interno se han extendido de sobremanera”, señaló Bongers.

El dirigente sostuvo que las empresas realizaron distintos procesos de modernización y eficiencia, pero advirtió que existen variables externas que continúan afectando sus estructuras de costos.

“El mercado externo existe, pero tenemos ineficiencias. Si bien el maderero ya se eficientizó todo lo que pudo, hay ineficiencias hoy en cuanto a la logística, la carga del costo de la energía, que subió mucho, y la parte impositiva”, afirmó.

Según explicó, esos factores condicionan las posibilidades de competir con productores de otros países. “Tenemos que tener esas tres variables en mejores condiciones para poder ser competitivos con Brasil y Chile, que son nuestros principales competidores hacia el mercado externo, hacia Estados Unidos o Asia”, expresó.

Uno de los principales reclamos del sector está relacionado con los saldos de IVA acumulados por las empresas exportadoras. Bongers indicó que los impuestos abonados durante la compra de materias primas e insumos no se trasladan posteriormente al cliente extranjero y generan créditos fiscales difíciles de recuperar.

“Un aserradero podría exportar el 100% de su producción, pero no lo puede hacer porque se hace de tanto IVA a favor y eso le va quitando liquidez. Necesitamos que los reintegros de IVA hacia el sector forestoindustrial sean más ágiles, que eso venga a los 30 o 45 días y que financieramente le ayude a la empresa”, sostuvo.

Además, mencionó los saldos de Ingresos Brutos, la tasa forestal y otras cargas provinciales, junto con diferencias detectadas en las tarifas eléctricas respecto de provincias vecinas.

“Estuvimos comparando facturas y hay ítems también donde hay diferencia entre EMSA y otras empresas de Corrientes y Entre Ríos. Nos dimos cuenta de que nosotros estamos más caros”, indicó. AMAYADAP trasladó estos planteos a distintos organismos y empresas, aunque Bongers aseguró que hasta el momento no observaron cambios concretos.

El puerto de Eldorado como alternativa logística

Otra de las alternativas que analiza el sector para reducir costos es la recuperación de la actividad en el puerto de Eldorado. Bongers explicó que la empresa Interbarge manifestó su intención de operar allí y transportar contenedores mediante la vía fluvial.

La propuesta contempla llevar contenedores vacíos desde Ciudad del Este hacia Eldorado, Posadas e Ituzaingó, cargarlos con producción regional y trasladarlos posteriormente hacia Buenos Aires.

Para concretar ese esquema, aseguró que resulta necesario modificar la legislación nacional de cabotaje. “Esperemos que nuestros legisladores, diputados y senadores estén a la altura de lo que necesita la Argentina y las economías regionales, no hablando solo de mi sector, sino del yerbatero y tealero”, planteó.

Bongers estimó que la utilización de esta alternativa podría generar una reducción significativa en el traslado de las exportaciones.

“Esto vendría a ser la solución para que bajemos el costo de exportar ese contenedor más o menos en 1.000 dólares por contenedor, lo que al aserradero grande le permitiría ingresar a mercados como China o Centroamérica y que sea rentable”, explicó.

La empresa interesada ya recibió autorización para avanzar con estudios sobre las condiciones de la infraestructura portuaria de Eldorado. Según Bongers, el puerto funcionó durante años y, en principio, no requeriría inversiones de gran magnitud para volver a operar.

Créditos para viviendas y mayor consumo de madera

Frente a la caída del mercado interno, AMAYADAP también plantea impulsar la construcción como herramienta para recuperar la demanda. Bongers consideró que una política de créditos hipotecarios destinada a nuevas viviendas podría generar actividad tanto en los aserraderos como en otros sectores económicos.

“Hay un déficit habitacional muy grande en la Argentina. Si se construyeran 5.000 viviendas por provincia, motorizaría muchísimo la construcción, la venta de madera, la ferretería, todo el comercio que está alrededor”, sostuvo.

El empresario remarcó que los créditos deberían contemplar tasas accesibles y plazos extensos, especialmente para viviendas de madera o sistemas constructivos mixtos.

“Eso nos motorizaría mucho y motorizaría la demanda de madera que ese aserradero chico podría estar abasteciendo. Entonces, el grande podría dedicarse más a la exportación y el aserradero más chico podría estar abasteciendo esa demanda que hoy no hay”, señaló.

AMAYADAP reúne a más de 70 asociados que, de acuerdo con Bongers, representan más de 6.000 empleos directos. El dirigente afirmó que la disminución de la actividad industrial repercute también en el comercio de las localidades donde funcionan numerosos aserraderos.

“Al bajar las horas en la industria, ese personal va al mercado, compra menos, ese negocio, ese kiosco factura menos. Entonces, es toda una cadena”, explicó.

El tipo de cambio y las exportaciones

Bongers también consideró que el actual tipo de cambio todavía resulta insuficiente para ampliar los mercados externos de la madera misionera. Según los cálculos realizados por empresas asociadas a la cámara, un dólar cercano a los 1.600 pesos permitiría mejorar las condiciones comerciales.

“El dólar todavía creemos que está barato. Haciendo un poco de costo y trabajando con socios de la cámara, me dicen que por lo menos un dólar de 1.600 pesos sería un número con el cual se podría entrar en otros mercados, pero sin que afecte la subida en los insumos”, afirmó.

En ese sentido, consideró favorable evaluar un esquema diferencial para las economías regionales, aunque reconoció los avances nacionales en materia inflacionaria.

“Sería interesante un dólar con un diferencial, pero sin que toque nuestros insumos. Yo creo que a nivel nacional se hicieron las cosas bien en cuanto a bajar la inflación, pero todavía se están dando aumentos en algunos insumos y en el combustible que afectan”, sostuvo.

Las lluvias suman dificultades a la producción

A los problemas económicos se suma la perspectiva de mayores precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño. Bongers explicó que las lluvias afectan especialmente la extracción de materia prima y su transporte debido al estado de los caminos rurales.

Además, la industria dispone de plazos limitados para procesar el pino luego de su corte. “No deben pasar más de una semana, diez días, porque ese rollo de pino se empieza a manchar. Entonces rápidamente tenés que hacer el proceso de cosecha, llevarlo a la industria, cortarlo y secarlo o bañarlo con productos para que no se manche”, explicó.

La mayoría de los aserraderos del norte provincial cuenta actualmente con cámaras de secado, mientras que establecimientos pequeños de otras regiones todavía dependen del secado natural. Este último proceso puede demandar entre 20 y 25 días durante esta época del año, frente a las 24 o 36 horas que puede requerir un secadero industrial.

Para Bongers, la actividad necesita ahora avanzar sobre aquellas variables que exceden las posibilidades de ajuste dentro de cada empresa. “Desde nuestras industrias eficientizamos todo lo que pudimos. Ahora tenemos que trabajar en la parte impositiva, en la logística y en los costos energéticos, que es lo que más nos golpea al sector”, concluyó.

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