La inflación en Argentina podría ubicarse por debajo del 2% durante junio, según estimaciones del economista Fernando Marull, en un contexto de desaceleración sostenida de los precios pero con una economía real que todavía exhibe signos de debilidad en sectores estratégicos. El análisis se basa en indicadores recientes y proyecciones privadas que muestran una continuidad en la baja inflacionaria respecto de mayo, cuando el índice se ubicó en 2,1%. La dinámica se da en un escenario de contrastes donde la estabilidad financiera convive con dificultades en consumo masivo, construcción e industria.
El especialista explicó que la tendencia desinflacionaria se apoya en mediciones semanales que reflejan un comportamiento más moderado de los precios. Según detalló, la primera semana de junio mostró una variación del 0,8%, mientras que la segunda registró incluso una leve deflación del 0,2%, lo que refuerza la expectativa de un cierre mensual por debajo del umbral del 2%. Sin embargo, advirtió que la volatilidad de estos indicadores impide proyecciones lineales.
En su análisis, Marull remarcó que la economía argentina atraviesa una etapa de “dos velocidades”, donde algunos sectores exhiben mejoras mientras otros continúan rezagados. En ese sentido, señaló que áreas como la construcción, el turismo, el consumo masivo y parte de la industria todavía no logran consolidar una recuperación consistente.
“La realidad es que no estamos volando. Hay sectores que sí están bien y otros a los que todavía les cuesta levantar”, planteó el economista durante una entrevista radial, en la que también destacó que la baja de la inflación constituye uno de los principales indicadores positivos recientes para la política económica.
El especialista agregó que la desaceleración inflacionaria comienza a impactar en el poder adquisitivo, aunque de manera desigual. En ese marco, señaló que la mejora en las paritarias, sumada a una inflación en descenso, empieza a generar cierto alivio en los salarios, aunque sin una recuperación homogénea del consumo. “Hace siete meses los salarios venían por debajo de la inflación. Ahora, con nuevas paritarias y una inflación que baja, eso es positivo para la economía en general”, sostuvo.
No obstante, el economista advirtió que persiste una fuerte brecha entre los indicadores macroeconómicos y la situación cotidiana de gran parte de la población. Describió ese fenómeno como una economía “dual”, en la que coexisten señales de estabilidad financiera con dificultades persistentes en el ingreso real. “Hay una especie de dos mundos distintos. Por un lado están las buenas noticias financieras y, por otro lado, la gente que dice ‘no llego a fin de mes’”, señaló.
En cuanto al impacto político y las expectativas del Gobierno, Marull evitó proyectar escenarios de fuerte crecimiento automático y condicionó cualquier mejora sostenida a la evolución concreta de la actividad económica. En ese sentido, descartó que un proceso de desaceleración inflacionaria por sí solo garantice un repunte generalizado. “Si la economía empieza a volar, la inflación baja al 1% y los salarios rebotan fuerte contra la inflación, las chances del Gobierno suben. Pero hoy ese no es mi escenario base”, afirmó.
También analizó la situación de los mercados y el comportamiento del dólar, al que vinculó tanto a factores económicos como a shocks puntuales, entre ellos aumentos en precios regulados y alimentos. Además, relativizó la influencia de episodios políticos recientes sobre la dinámica financiera, al considerar que no modifican de forma estructural el rumbo del programa económico.
Finalmente, destacó la reducción del riesgo país como un factor positivo para la estabilidad general, aunque aclaró que aún no se trata de un proceso consolidado. Según su visión, una menor percepción de riesgo contribuye a contener la presión sobre el tipo de cambio y mejorar las condiciones financieras. “Lo que te hace la baja del riesgo país es que baja la posibilidad de que el dólar suba más. En términos de la calle, significa que el dólar esté un poco más tranquilo”, concluyó.
