Se reactivó el Congreso. Después de dos semanas de parálisis lógica, por el impacto histórico que representaron las aprobaciones oficialistas en el período de extraordinarias y por la conformación de comisiones, La Libertad Avanza (LLA) ya trazó sus prioridades para el escenario parlamentario, que incluyen la reforma a la ley de Glaciares, una propuesta propia de financiamiento universitario, una iniciativa para la propiedad privada y la ¿ley Hojarasca? Ante esa agenda, la oposición coincide en la necesidad de responder a una urgencia: la morosidad familiar.
De manera progresiva y sin detenerse en los últimos 15 meses, los distintos datos sobre endeudamiento de los hogares registran cifras cada vez más angustiantes. Por caso, el Banco Central confirmó que la irregularidad en créditos familiares alcanzó un 10,6% en enero de este año, más de cuatro veces de lo relevado en noviembre del 2024, cuando el índice era de 2,5%. En detalle, entre diciembre del 2025 y el primer mes del 2026 los préstamos personales pasaron de una morosidad del 12% al 13,2% y el índice en tarjetas de crédito pasó del 9,3% al 11%. Un informe de la consultora 1816 propone que se trata del nivel de endeudamiento más alto de las últimas dos décadas.
