El informe de gestión de Manuel Adorni en la Cámara de Diputados fue una buena noticia para el Gobierno: cualquier resultado que no haya sido un “juicio público” (la definición que dio el funcionario sobre las insistencias sobre su situación judicial) puede considerarse positivo para el oficialismo. Lo premeditado de cada respuesta no provocó tanto malestar opositor como las omisiones a sus preguntas, que comienzan a animar a distintos sectores para nuclear nuevos aliados con un objetivo que trascienda la moción de censura, otro de los elementos reiterados en la sesión.
Aunque hubo una primera mención de ese recurso, que implicaría remover del cargo al jefe de Gabinete, por parte de la diputada Miriam Bregman (FIT), quien lo hizo más explícito fue otro referente opositor, el presidente del bloque peronista Germán Martínez: «Nosotros creemos que la Argentina necesita otro jefe de Gabinete. […] Vamos a trabajar para tener las instancias que la Constitución plantea, que es una interpelación con posible moción de censura».
Manuel Adorni le dedicó parte importante de su respuesta a la propuesta de Martínez, recordando que “desde que existe esta figura, nunca se removió del cargo a un jefe de Gabinete mediante este mecanismo” (dato que provocó aplausos tanto de libertarios como de peronistas) y apuntando que “es claro que el interés de ustedes no está en preservar el orden democrático y el correcto funcionamiento institucional, sino en nuevamente desestabilizar a este Gobierno, tal como lo hicieron a lo largo de todo el año pasado”.
Moción de censura y futura sesión en Diputados
La figura del jefe de Gabinete existe desde la reforma constitucional de 1994, que también estableció la moción de censura como uno de los mecanismos para removerlo desde la oposición; el otro es el juicio político. Implica obtener una mayoría para convocar a una sesión de interpelación y una nueva mayoría para aprobarla. Ese proceso debe replicarse en ambas Cámaras.
«Hoy los votos no están», reconoció para este medio un diputado de una tercera fuerza, que sin embargo piensa que «es cuestión de tiempo» que la moción de censura suceda. Sujetan el destino de Manuel Adorni a un eventual procesamiento judicial, lo que -según sus especulaciones- acercaría a bloques hoy alineados al Gobierno a alejarse de la estrategia de Casa Rosada, que es decidir con su propio criterio el momento de la eventual salida del jefe de Gabinete.
“Estamos más cerca del 2025 que del 2024. Las provincias comienzan a cansarse. Miralo a Jaldo sino”, señaló un experimentado legislador peronista, que aludió al rechazo del gobernador tucumano a la reforma electoral. Es en ese marco que distintos bloques comienzan a coincidir en la convocatoria a una sesión con al menos tres temas: la interpelación a Adorni, las iniciativas para atender la morosidad en los hogares y la propuesta de Ficha Limpia.
Este último proyecto, históricamente resistido por el justicialismo, es la moneda de cambio que piden algunas bancadas -como Provincias Unidas- para dar el quórum en lo que podría representar la primera sesión del año no convocada por el Gobierno. Alcanzar una mayoría para abrir el recinto significaría una sorpresa y un triunfo de la oposición, que se propone para mayo cambiar la tendencia del Congreso.
