La producción de sandía del Cuñá Pirú enfrenta una temporada clave

El inicio de la temporada de sandía en el Valle del Cuñá Pirú está condicionado por un escenario climático complejo, explicó el técnico y productor Lucas Lombardo detalló las dificultades que enfrentan los productores en esta etapa clave del cultivo.

“Estamos atravesando una situación bastante crítica, ya que están anunciadas fuertes lluvias, precipitaciones y todo lo que viene relacionado con el fenómeno de El Niño”, señaló Lombardo.

El productor explicó que algunos agricultores ya comenzaron con las tareas hace un mes, mientras que otros iniciaron hace aproximadamente 15 días. Observó que “este clima como estamos actualmente es bastante tedioso para el desarrollo y la germinación de la plántula. Estamos complicados justamente con la germinación y el crecimiento de la planta”.

La importancia de la temperatura y el manejo de la humedad

Lombardo explicó que la sandía requiere condiciones específicas para desarrollarse. “La planta necesita más de 14 grados para que tenga crecimiento. Y obviamente necesitamos sol para que realice la fotosíntesis y siga desarrollándose”, indicó.

Además, alertó que las lluvias abundantes pueden generar problemas en las zonas donde se acumula agua, favoreciendo la aparición de enfermedades.

Según explicó, el exceso de agua puede afectar directamente el rendimiento esperado. “Si esperamos en una hectárea 2.000 frutas, pueden aparecer entre 1.000 y hasta 600 frutas, y eso perjudica directamente a la cantidad de producción y obviamente a la calidad y el tamaño”, detalló.

Pérdida de producción

El Valle del Cuñá Pirú mantiene una tradición productiva vinculada a la sandía, principalmente entre agricultores familiares. Lombardo señaló que actualmente la superficie promedio por productor ronda una hectárea y que participan cerca de 50 productores.

“Estamos hablando de agricultores familiares que producen este cultivo. La media es una hectárea por productor”, explicó.

Sin embargo, recordó que la producción tuvo una reducción importante en los últimos años. “En 2018 teníamos un relevamiento productivo donde había alrededor de 100 hectáreas producidas por los agricultores familiares de sandía, superaba ampliamente lo que estamos teniendo ahora”, indicó.

Entre las causas de esta disminución mencionó el aumento de los costos, la incertidumbre climática y la reconversión hacia otros cultivos. “Muchos productores dejaron y cambiaron por otros cultivos, se dedicaron más a la mandioca, a otros cultivos o incluso a la ganadería”, señaló.

En otra parte de la entrevista, el productor destacó que detrás de la producción existe un importante trabajo manual y técnico, lejos de la idea de que se trata de un cultivo sencillo.

En ese sentido, detalló que “en una carpa te entran 3.000 plantines. Tenés que agacharte mil veces para plantar y nuevamente 3.000 veces para tapar esa plantita”.

Además, mencionó que el cultivo requiere controles permanentes frente a plagas y enfermedades como trips, pulgones, hormigas y enfermedades fúngicas. Afirmó que “todo eso requiere un plan de manejo sanitario y un plan de control de plagas y enfermedades que sería fundamental para el desarrollo. No es fácil”.

Sandías misioneras para fines de octubre

Pese a las dificultades, los productores mantienen la expectativa de lograr una buena campaña si el clima acompaña. “Si todo va bien y el clima acompaña, vamos a tener sandía, si Dios quiere, para fines de octubre, principio de noviembre”, adelantó Lombardo.

Según explicó, la fecha podría variar entre 10 y 15 días dependiendo de cómo evolucionen las condiciones meteorológicas durante los próximos meses.