Lionel Messi tuvo su última función con la camiseta de la Selección Argentina y el adiós estuvo a la altura de una historia irrepetible: Argentina venció 3-0 a Benín en un Monumental desbordado de emoción, en una noche en la que el capitán fue protagonista con una asistencia y el último gol de su carrera internacional.
Messi se despidió de la Selección Argentina con gol, lágrimas y una noche que quedará para siempre en el Monumental y en la memoria de todos los argentinos. Leo, la leyenda viva del fútbol mundial, jugó esta noche su último partido con la Selección Argentina y tuvo la despedida que tantas veces imaginó: victoria, gol, asistencias, ovación y un Monumental rendido ante el hombre que durante 21 años llevó la camiseta celeste y blanca hasta convertirla en una extensión de su propia historia. Argentina derrotó 3-0 a Benín y cerró una era que, aunque se sabía que algún día terminaría, nadie estaba preparado para ver llegar.
El resultado fue apenas una parte de la historia. Porque desde mucho antes de que el árbitro Fernando Véjar diera el primer silbatazo, el estadio de Núñez ya estaba convertido en un enorme escenario de despedida. Más de 85.000 personas colmaron el Monumental para acompañar por última vez a Messi con la camiseta argentina, en una noche atravesada por homenajes, banderas, fuegos artificiales, luces y una emoción que alcanzó también a los propios protagonistas.
Messi ingresó al campo acompañado por sus tres hijos y no pudo contener las lágrimas durante el Himno Nacional. Tampoco lo hizo Lionel Scaloni, el entrenador que condujo a la Selección durante la etapa más gloriosa de la carrera internacional del rosarino. Sobre el césped, además, apareció una gigantesca camiseta con el número 10 y la palabra «Gracias», como síntesis de todo lo que el fútbol argentino tenía para decirle.
Y cuando el reloj llegó al minuto 10, el partido se detuvo. El árbitro hizo sonar el silbato y el Monumental se puso de pie. Los más de 85.000 hinchas comenzaron a cantar el nombre de Messi mientras los fuegos artificiales acompañaban una ovación interminable. El partido podía esperar. Por unos segundos, la Selección dejó de jugar para despedir al futbolista que cambió para siempre su historia reciente. Messi, mientras tanto, miraba alrededor. Como intentando guardar en la memoria cada imagen de ese estadio, de esa camiseta y de esa gente.
Después hubo que volver a jugar. Argentina había tenido oportunidades durante el primer tiempo, varias de ellas protagonizadas por el propio Messi, pero Benín consiguió sostener el empate. El arquero Marcel Dandjinou le negó incluso un gol de tiro libre al capitán. El 0-0 parecía resistirse, como si la noche necesitara prolongar un poco más la espera antes de comenzar a escribir su desenlace. Pero en el segundo tiempo cambió todo.
Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Messi ejecutó un córner desde la izquierda. La pelota viajó hacia el área y Nicolás Otamendi apareció para anticiparse y marcar el 1-0. El defensor, otro de los grandes referentes de esta generación y también protagonista de su última función con la Albiceleste, convirtió así el primer gol de una noche que ya tenía demasiado de despedida.
La celebración tuvo algo de simbólico: Messi y Otamendi abrazados. Dos hombres que compartieron derrotas, críticas, títulos, noches inolvidables y, sobre todo, el camino que llevó a Argentina desde las frustraciones de aquella generación hasta la gloria de Qatar.
Poco después llegó el segundo. Messi recibió y encontró a Nico Paz, que había ingresado por Rodrigo De Paul. El joven mediocampista controló y sacó un remate desde afuera del área que terminó en el ángulo. Fue el 2-0 y otra vez apareció Messi en la escena, esta vez como asistidor.
Su último gol con la albiceleste
Pero faltaba el capítulo que todos querían. A los 25 minutos del segundo tiempo, Agustín Giay recibió una infracción dentro del área y el árbitro marcó penal para Argentina. Messi tomó la pelota. El Monumental sabía lo que podía ocurrir. El capitán acomodó el balón y ejecutó con la tranquilidad de tantas otras noches. Gol. El último.
Messi marcó de penal el 3-0 y convirtió su gol número 126 con la Selección Argentina. Después corrió, levantó los brazos y recibió el abrazo de sus compañeros. El Monumental volvió a rugir. Esta vez no era solamente por un gol: era la celebración de una última vez. Y Messi había participado directamente de los tres goles de la noche: dos asistencias y el suyo propio.
El final encontró a Argentina festejando una victoria que, por el contexto, quedará mucho más allá de cualquier amistoso. El rival, Benín; el partido, un 3-0. Lo verdaderamente importante había ocurrido en otro plano. Porque Messi no se despidió solamente de una selección, se despidió de una parte de la vida de millones de argentinos.
Durante más de dos décadas, su historia con la camiseta argentina tuvo casi todos los capítulos posibles: el debut accidentado ante Hungría en 2005, las finales perdidas, las críticas, la renuncia después de la Copa América Centenario, el regreso, la Copa América de 2021, la Finalissima, la gloria eterna en Qatar, la Copa América de 2024, el Mundial de 2026 y aquella última final perdida ante España.
Y ahora, el final. Quizás por eso las lágrimas de esta noche tuvieron un significado diferente. Ya no eran las del chico que soñaba con ganar algo con la Selección. Eran las de un hombre que consiguió prácticamente todo lo que alguna vez se le reclamó. Messi se va con la camiseta argentina después de haber conseguido que una generación entera creciera viendo algo que parecía imposible: al mejor futbolista del mundo jugando para su país y, finalmente, levantando la Copa del Mundo.
El fútbol seguirá. Habrá otro número 10, habrá nuevos capitanes, nuevas eliminatorias, nuevos Mundiales y nuevos sueños, pero habrá una ausencia que no podrá reemplazarse. Porque algunas camisetas se pueden heredar, algunas estadísticas se pueden superar, algunos récords, con el tiempo, pueden caer, pero lo que no se reemplaza es una historia como la de Messi con la Selección. Y esta noche, en el Monumental, Argentina no quiso despedir solamente al futbolista. Quiso agradecerle al chico que un día se fue de Rosario y terminó haciendo que un país entero volviera a creer.
Todos los números de Messi con la Selección
Con el partido ante Benín, Messi cerró su recorrido con la Selección mayor con 208 partidos, 126 goles y 70 asistencias, cifras que lo dejan como el futbolista con más presencias, el máximo goleador y el máximo asistidor de la historia de la Albiceleste.
Su promedio quedó en 0,61 goles por partido, mientras que los 126 tantos se distribuyen entre 21 en Mundiales, 36 en Eliminatorias, 14 en Copa América y 55 en amistosos y otros encuentros internacionales. Antes de Benín llevaba 125 goles y 66 asistencias; las dos asistencias y el gol de esta noche elevaron sus registros finales.
Messi disputó seis Mundiales: Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y el Mundial 2026. En la máxima competencia acumuló 34 partidos y 21 goles, además de convertirse en el futbolista con más encuentros disputados en la historia de los Mundiales.
En Copa América jugó 39 partidos, récord histórico de la competencia, y conquistó los títulos de 2021 y 2024. También fue campeón de la Finalissima 2022 y, por supuesto, del Mundial de Qatar 2022.
Su historia con las selecciones argentinas, además, incluye el Mundial Sub-20 de 2005 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, con lo que completó seis títulos internacionales con las distintas categorías de la Albiceleste. También deja el récord de máximo goleador histórico de las Eliminatorias Sudamericanas, con 36 tantos, y una colección de registros que difícilmente pueda ser igualada en el corto plazo.
En total, fueron 21 años con la Selección mayor, desde aquel debut ante Hungría en agosto de 2005 hasta esta última noche frente a Benín. Más de dos décadas que comenzaron con un adolescente que apenas pudo permanecer unos segundos en cancha y terminaron con un campeón del mundo, capitán, máximo goleador y jugador con más presencias en la historia argentina.
El número final es 208, el último gol, el 126 y las asistencias, 70, pero para entender lo que Messi deja, probablemente haya que mirar mucho más allá de los números.
MO
