La UCA advierte un agravamiento crítico en ingresos, salud y bienestar psicológico de las personas mayores

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), en articulación con la Sociedad Argentina de Geriatría y Gerontología (SAGG), presentó el informe estadístico “Vivir y envejecer en contextos de desigualdad (2017-2025)”.

La exposición se realizó el viernes 28 de agosto en Mar del Plata durante el XXII Congreso Argentino de Gerontología y Gerontología. El estudio cobra trascendencia al exponer cómo el contexto socioeconómico y las desigualdades acumuladas determinan el deterioro multidimensional de la calidad de vida en la población de 60 años y más en áreas urbanas del país.

El análisis elaborado por los investigadores Solange Rodríguez Espínola, Enrique Amadasi y José Eduardo Moreno evidencia una caída marcada en la subsistencia material durante el bienio 2024-2025. La insuficiencia de ingresos afectó al 46,0% de los hogares con personas mayores, el registro más elevado de toda la serie histórica estudiada, situándose cinco puntos porcentuales por encima del período 2022-2023. La vulnerabilidad se profundiza en los estratos bajo (55,2%) y muy bajo (71,1%), donde más de siete de cada diez hogares no logran cubrir sus gastos básicos.

En paralelo, la inseguridad alimentaria registró una suba sostenida al pasar del 12,3% en el trienio 2017-2019 al 18,4% en 2024-2025. Esta problemática expone brechas extremas: mientras en el nivel socioeconómico medio alto golpea al 1,1%, en el estrato muy bajo alcanza al 39,1%, lo que representa un riesgo 35 veces superior. Asimismo, el 21,3% de los hogares con adultos mayores se vio obligado a dejar de pagar algún servicio público por razones económicas, indicador que escala al 39,4% en el estrato más postergado.

A pesar del incremento en las necesidades económicas, la asistencia estatal registra una retracción. Mientras el 71,1% de los hogares de estrato muy bajo padece insuficiencia de ingresos, solo el 42,4% recibe transferencias o ayuda alimentaria. De manera global, la cobertura de programas sociales en hogares con personas mayores descendió del 30,6% registrado durante la pandemia al 26,8% en el bienio 2024-2025.

El análisis adopta una perspectiva multidimensional del envejecimiento, abordando cuatro dimensiones centrales: subsistencia económica, hábitat y vivienda, estado y atención de la salud, y bienestar subjetivo. Más allá de la evolución de cada indicador, el documento pone de manifiesto que las condiciones materiales, sanitarias y psicosociales del envejecimiento no evolucionan de manera independiente, sino que se potencian entre sí, configurando escenarios de mayor o menor vulnerabilidad.

Asimismo, en el documento se incorporan informes específicos sobre acceso a prestaciones del PAMI, creencias es­pirituales y necesidades de apoyo psicosocial, ampliando la perspectiva comprensiva de las múltiples realidades que atraviesan las personas mayores.

Los resultados muestran un deterioro reciente de diversos indicadores sociales y sanitarios, eviden­ciando que las condiciones materiales y psicosocia­les del envejecimiento se encuentran profundamen­te influenciadas por el contexto socioeconómico.

Se destaca que las desigualdades sociales constituyen el princi­pal determinante de las diferencias observadas: el nivel socioeconómico, el nivel educativo alcanzado y el tipo de hogar explican mejor las brechas en salud, bienestar y calidad de vida que la edad cronológi­ca por sí sola.

Así, la evidencia científica provista señala la necesidad de desarrollar estrategias intersectoriales que contem­plen las desigualdades acumuladas a lo largo del curso de vida; interpela a los sistemas de apoyos y cuidados y reafirma la necesidad de promover respuestas integrales, interdisciplinarias y centradas en la persona mayor.

adultos mayores

Déficits habitacionales y barreras de acceso al sistema de salud

El hábitat y la infraestructura básica continúan representando carencias estructurales para esta población. El 11,8% de las personas mayores vive en condiciones habitacionales inadecuadas (cifra que sube al 27,5% en sectores pobres), mientras que el 25,2% carece de acceso a servicios esenciales como agua, gas o saneamiento. En el nivel socioeconómico muy bajo, casi la mitad de las personas mayores (49,3%) enfrenta privaciones de servicios básicos en sus viviendas.

El área sanitaria registra uno de los deterioros más severos del relevamiento. El 35,2% de los hogares con personas mayores debió postergar o resignar atención médica o medicamentos por motivos económicos, alcanzando el pico de la serie tras aumentar casi 10 puntos respecto a 2022-2023. Entre las familias del estrato muy bajo, esta dificultad trepa al 55,0%.

Respecto al uso de PAMI en 2025, aproximadamente el 74% de los afiliados recurrió al organismo para consultas médicas y el 70% para medicamentos. No obstante, las evaluaciones muestran un comportamiento dispar: mientras el 61,7% valora positivamente la atención médica, la aprobación sobre la cobertura de medicamentos cae al 49,7%, recibiendo las calificaciones más bajas en los sectores más vulnerables.

Asimismo, el 28,9% de las personas mayores percibe negativamente su estado de salud, una proporción tres veces más alta que la observada en el segmento de 18 a 59 años (9,0%).

Crecimiento del malestar psicológico y el impacto en el bienestar subjetivo

La dimensión psicosocial refleja consecuencias directas del entorno socioeconómico. El malestar psicológico registró una de las subas más pronunciadas del estudio, escalando del 19,5% (2017-2019) al 34,0% (2024-2025). En el estrato muy bajo, el impacto alcanza al 51,8% de los adultos mayores.

El bienestar subjetivo también muestra signos de erosión:

  • Déficit de proyectos personales: Afecta al 26,8% general y al 36,6% en los sectores muy bajos.
  • Sentimiento de infelicidad: Creció del 15,1% al 17,5% general, alcanzando al 23,6% en el estrato más vulnerable.
  • Soledad: Aunque descendió del pico del 33,6% en 2021, en 2025 afecta al 16,0% de la población mayor y al 22,6% de quienes viven solos.
  • Percepción de vida y contención social: El 12,9% manifiesta insatisfacción con su vida, el 27,2% insatisfacción con su salud y el 51,9% percibe falta de contención social. Esta última privación prevalece en hogares multipersonales mixtos (57,9%), estratos medios bajos (58,9%) y personas con bajo nivel educativo (55,0%).
  • Espiritualidad: Únicamente el 19,9% declara ausencia de creencias espirituales, consolidándose como un recurso protector para el bienestar de la mayoría.

El informe de la UCA y la SAGG concluye que el nivel socioeconómico y el perfil educativo ejercen un peso mayor que la edad cronológica en la configuración de la calidad de vida de los adultos mayores. El agravamiento simultáneo registrado en 2024-2025 sobre la insuficiencia de ingresos (46,0%), el acceso restringido a la salud (35,2%) y el malestar psicológico (34,0%) exige el diseño urgente de políticas públicas integrales e intersectoriales que aborden las desigualdades acumuladas a lo largo de la vida.