lo que debía ser una fiesta deportiva terminó en un escándalo administrativo que pone en jaque el futuro de la Unión Cultural y Deportiva Eldorado. Tras la suspensión de la semifinal contra 9 de Julio, el Tribunal de Penas otorgó los puntos al equipo rival, eliminando a Unión Cultural del torneo, a pesar de que estos ganaban 1-0 en el campo de juego.
«Estamos analizando seriamente abandonar la Liga de Fútbol de Eldorado», disparó Alejandro Arenhardt, coordinador de fútbol del club, en expresó su indignación por lo que considera una injusticia deportiva.
El origen del conflicto: Dos mujeres y un tumulto de tres minutos
El incidente ocurrió durante el segundo tiempo, bajo una lluvia persistente en la cancha de Oro Verde. Según el relato de Arenhardt, el partido se desarrollaba con normalidad hasta que una discusión entre dos mujeres en la tribuna techada —donde el público se refugiaba del clima— generó un tumulto.
«Fue algo que pasó afuera de la cancha, duró tres minutos y se dispersó. Dentro de la cancha no pasó absolutamente nada; los jugadores y ambos cuerpos técnicos queríamos seguir jugando», detalló.
A pesar de que la policía habría garantizado la seguridad para continuar, el árbitro decidió suspender el encuentro a los 15 minutos del segundo tiempo. Lo que siguió en los escritorios fue lo que desató la furia en el club: la Liga decidió darle el partido por perdido a Unión Cultural.
Arenhardt fue tajante al señalar a figuras de la Liga, mencionando específicamente a Mario Ayala (integrante del Tribunal de Penas). Según el coordinador, Ayala habría manifestado en tono de sorna: «Como pueda, le voy a vacunar a la Unión Cultural». Lo que en principio fue tomado como un chiste, hoy es visto por el club como una sentencia predeterminada.
«Es una decisión dictatorial. Se basaron en versiones periodísticas y no llamaron al único periodista que estuvo en la cancha para preguntar qué pasó realmente», cuestionó Arenhardt. Además, denunció una desigualdad de criterios, comparando la situación con la falta de sanciones ante irregularidades en otros equipos, como la inclusión de jugadores mal inhabilitados.
La crisis trasciende lo deportivo: Unión se mantiene gracias al aporte de empresarios locales y padres, sin subsidios políticos. La eliminación «de escritorio» ha generado un desánimo tal que la continuidad de la primera división pende de un hilo.
Impacto social: «Si este grupo de gente se saca y se va de la liga, el año que viene no podemos jugar. Es un daño tremendo a todos los chicos de las inferiores», advirtió.
Próximos pasos: El club espera con expectativa la reunión de delegados para revisar los informes policiales y arbitrales. Además, no descartan apelar ante la FEMIFU (Federación Misionera de Fútbol).
La institución esperará a las elecciones de la Liga en febrero con la esperanza de que asuma una nueva conducción «que realmente quiera al fútbol». Mientras tanto, el sentimiento de injusticia predomina en un club que, ganando en la cancha, terminó perdiendo en los papeles.
Fuente: Radio Stop
