Las exportaciones argentinas aumentaron casi un 50% en tres años impulsadas por la minería y la energía, según la consultora PwC

Un informe privado elaborado por la consultora PwC reveló que las exportaciones argentinas registraron un crecimiento del 47,8% en su valor total entre 2023 y el primer semestre de 2026, motorizadas principalmente por un incremento del 48% en las cantidades físicas enviadas al exterior en un contexto de precios internacionales levemente a la baja (-0,1%). La dinámica del comercio exterior argentino muestra que la recuperación supera el simple rebote estadístico tras la sequía de 2023, apoyándose en un cambio de régimen, la consolidación de inversiones de largo plazo en Vaca Muerta y en yacimientos mineros, y una ampliación progresiva de la oferta exportadora liderada por los sectores hidrocarburífero, litífero y agroindustrial.

Entre el año 2023 y el primer semestre de 2026, el valor de las ventas al exterior de la Argentina mostró un incremento del 47,8%. De acuerdo con un análisis técnico elaborado por la consultora PwC, el principal factor detrás de este desempeño radica en el volumen físico colocado en los mercados internacionales: las cantidades exportadas subieron un 48%, mientras que los precios implícitos experimentaron un leve retroceso del 0,1% durante el período analizado.

La consecución de máximos históricos en múltiples rubros despeja la hipótesis de que los datos actuales respondan únicamente a la baja base de comparación dejada por la sequía de 2023. En el ámbito de la energía y la minería, los incrementos se sustentan en inversiones estructurales de largo plazo —tales como el desarrollo continuo de Vaca Muerta y diversos emprendimientos extractivos— encaradas de manera previa al ciclo analizado.

En términos de inserción internacional, la participación de la Argentina en las exportaciones globales de bienes había descendido desde un pico de 0,47% registrado en 2011 hasta un piso de 0,29% en 2023, condicionado en parte por el impacto climático sobre el agro. Desde dicho umbral inferior, la representatividad nacional repuntó al 0,34% en 2024 y al 0,37% en 2025, situándose aún por debajo del registro máximo de 2011.

Comportamiento por grandes rubros y composición del crecimiento

El repunte de las ventas externas alcanzó a la totalidad de los grandes bloques de exportación:

  • Combustibles y energía: Lideró la expansión sectorial con una suba del 101,7% en valor, apuntalada por un crecimiento del 102,8% en las cantidades físicas.

  • Productos primarios: Mostraron un alza del 74% en valor, con un salto del 107,5% en los volúmenes y una reducción de precios del 16,2%.

  • Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA): Crecieron un 25,4% en valor, fundamentadas en una suba del 35,8% en el volumen expedido.

  • Manufacturas de Origen Industrial (MOI): Avanzaron un 36,4% en valor, rubro en el cual el factor precio tuvo un impacto preponderante al subir un 25,4%, frente a un alza del 8,8% en las cantidades.

La composición de la mejora exportadora atravesó dos etapas diferenciadas. Durante 2024, la recuperación del flujo de divisas estuvo traccionada primordialmente por los complejos cerealero u oleaginoso tras la normalización climática. En cambio, durante 2025 y la primera mitad de 2026, la dinámica se volvió más homogénea debido al aporte del petróleo, la petroquímica, el sector minero, el litio y la recuperación en las exportaciones de carne bovina y productos lácteos.

Desempeño por complejo exportador (1° Semestre 2026 vs. 1° Semestre 2023)

El estudio detalló las variaciones específicas registradas entre el primer semestre de 2026 e igual período de 2023 en los principales complejos del país:

  • Minero metalífero y litio: Registró un salto del 227,9% en valor, impulsado por un alza del 166,2% en volúmenes y del 23,2% en sus precios.

  • Petrolero y petroquímico: Se incrementó un 104,5% en valor, con un aumento del 96,3% en cantidades y del 6,7% en precios. Dentro de este sector, el petróleo crudo resultó determinante al crecer 193% en valor y 169% en volumen.

  • Cerealero: Ascendió 58,5% en valor y 131,8% en volúmenes, contrapesando una baja del 31,6% en los precios, con el trigo como factor explicativo central.

  • Farmacéutico: Se elevó un 44,5% en valor a raíz de una suba del 50,9% en los precios, a pesar de que los volúmenes retrocedieron un 6,9%.

  • Bovino y lácteo: Trepó un 44% en valor, con volúmenes 2,9% superiores y precios que mejoraron un 40%.

  • Oleaginoso: Aumentó un 29,1% en valor, respaldado por un alza del 64,1% en las cantidades enviadas y una caída del 21,3% en los valores internacionales.

  • Automotriz: Marcó un retroceso del 2,1% en su valor final, afectado por una contracción del 13,1% en las cantidades, mientras sus precios ascendieron un 11,1%.

El rol clave de la minería y la dinámica provincial

En el complejo minero, la trayectoria positiva se vincula al desempeño de las ventas de oro para uso no monetario, los minerales de plata y sus respectivos concentrados, junto con el carbonato de litio, productos que neutralizaron la caída observada en los envíos siderúrgicos del sector.

Al respecto, el informe de PwC precisó: “El carbonato de litio se destacó con un aumento de 2062% en valor entre ambos semestres, impulsado por un aumento de 3198% en las cantidades, en un contexto de menores precios implícitos. Las ventas de oro para uso no monetario crecieron 180%, con precios 103% superiores y cantidades 38% mayores, y los minerales de plata y sus concentrados aumentaron 393% en valor”.

Por último, la configuración del mapa exportador provincial refleja el peso creciente de las actividades extractivas. Las jurisdicciones subnacionales enfocadas en energía y minería encabezaron los mayores incrementos absolutos y relativos, destacándose el volumen físico como motor en las provincias energéticas y la mejora en las cotizaciones como factor determinante en las distritos con perfil minero.