El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona ingresó este jueves en su tramo final con el inicio de los testimonios de los peritos y testigos aportados por los acusados, en una audiencia marcada por una nueva ampliación de declaración del neurocirujano Leopoldo Luque. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro, Luque cuestionó el informe de la junta médica interdisciplinaria, defendió su accionar y el de sus colegas, y aseguró: “Jamás imaginé el final que tuvo, ni se me cruzó por la cabeza”. Mientras el tribunal definía durante la tarde el esquema de citaciones para los próximos testigos, ya se fijó el 29 de septiembre para el inicio de los alegatos.
Este jueves, durante la audiencia número 39 del debate oral, Leopoldo Luque, uno de los siete profesionales de la salud acusados de homicidio simple con dolo eventual por la muerte del exfutbolista Diego Armando Maradona, volvió a declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro. Se trató de la décima vez que el neurocirujano prestó testimonio en el marco de este proceso judicial.
Al inicio de la jornada, que estaba destinada a inaugurar la etapa de los testigos de las defensas, se produjo un cambio de planes. Estaba previsto que la lista se abriera con el testimonio de Antonio José Maya, cirujano y perito de parte de Luque. Sin embargo, el médico solicitó más tiempo para revisar su informe técnico, por lo que su declaración debió posponerse. Ante este imprevisto, el tribunal resolvió darle la palabra a Luque para que realizara una nueva ampliación de su declaración indagatoria.
Ante la pregunta de su abogado Francisco Oneto, el acusado lanzó un duro cuestionamiento contra el informe presentado por la junta médica interdisciplinaria interdisciplinaria. “El paciente que describen los peritos no es el que teníamos nosotros”, afirmó Luque. “Pareciera haber un paciente después de la muerte y otro en vida. Entonces surgen las preguntas de cómo no vieron las alarmas o qué pasó. La respuesta es simple”, remarcó.
Luque continuó con su defensa indicando: “El paciente que todos escuchamos acá, es un paciente que si me dice que le duele el dedo del pie, voy corriendo a verlo. La junta describe un paciente gravísimo, pero nadie lo vio así. Construyen una imagen mía que no es”. Además, hizo referencia a la difícil personalidad que tenía Maradona para poder atenderlo como a una persona normal. “Los estudios daban bien y el paciente no refería nada. Lo veíamos estable. Esa situación de esconderse la hizo reiteradas veces. Es una persona que plantó al Papa, imagínense, es una persona con una personalidad muy fuerte”, explicó.
Sobre la internación del exfutbolista para operarlo del hematoma que tenía en la cabeza, Luque aclaró que, una vez que se hizo la cirugía en la clínica Olivos, los médicos vieron bien al “Diez” y quisieron que se fuera de alta. “Mi actitud era tratar de contenerlo en la clínica, no porque lo viera mal, sino porque sentía que había que controlarlo. Ahí se evitaba que consumiera alcohol. Pero la clínica querían que se fuera de alta”, relató.
Del mismo modo, aseguró que fue a verlo varias veces antes y después de la operación. “Lo vi bien, otras veces no quiso atenderse por mí. Yo iba a controlar la herida. Me llamó la atención, se lo dije a Gianinna, que lo vi respirando bien. Jamás imaginé el final que tuvo, ni se me cruzó por la cabeza”, aseguró el neurocirujano.

Luego, Luque comenzó a hablar de su relación con Diego, y además de decir que lo quería mucho, comentó que para él ese vínculo era complejo, porque sentía que a veces no podía ayudarlo al máximo. “Lo quería infinitamente. Venir a sentarme acá y decir que era un paciente más es una mentira. Estar cerca de Diego era hermoso. Confiaba en mí cuando quería. Me llamaba y yo me quedaba hablando. Tenía una personalidad fuerte, me ha tratado mal y lo quería así. No me victimizo. Me sentía frustrado y sentía que no lo ayudaba mucho”, expresó.
En referencia a los acusados por la muerte del astro, Luque subrayó: “Todos los que estamos acá, en este lamentable momento, ninguno tuvo mala intención. Todos hicimos lo mejor que se pudo”.
El debate oral por la muerte de Maradona se reanudará en las próximas semanas. Según el cronograma previsto, los días 8, 10, 15, 17 y 22 de septiembre estarán destinados a las declaraciones de los 17 testigos presentados por las siete defensas —jornadas que podrían sufrir modificaciones según el ritmo de los testimonios—, dejando libre el jueves 24. El tribunal definirá la citación exacta de los profesionales profesionales para evitar confusiones en las convocatorias, de cara al inicio de los alegatos, fijado para el próximo 29 de septiembre.
Cómo avanza el juicio por la muerte de Maradona
Las querellas y la Fiscalía cerraron el martes su producción de pruebas con los testimonios de José Luis Covelli y Ramiro Larrea, integrantes de la junta médica interdisciplinaria que evaluó las circunstancias del deceso. Ambos sostuvieron que el accionar de los profesionales a cargo de la salud del exfutbolista fue “inadecuado, deficiente y temerario” y que, tras su última intervención, debió haber sido internado en una institución médica y no tratado en un domicilio.
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020 mientras cursaba un tratamiento domiciliario en una casa de las afueras de Buenos Aires, días después de ser operado de un hematoma subdural. En el banquillo hay siete profesionales de la salud acusados de homicidio simple con dolo eventual: Luque; la psiquiatra Agustina Cosachov; Nancy Forlini, coordinadora del área de cuidados domiciliarios de Swiss Medical; el psicólogo Carlos Díaz; el médico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.
La junta médica, creada en 2021, reunió peritos oficiales —legistas, un cardiólogo, dos psiquiatras, un toxicólogo, un nefrólogo y un hepatólogo— hepatólogo— junto a expertos de la defensa y de la querella. A mediados de agosto, el cardiólogo Gustavo Di Niro, también integrante de ese cuerpo, declaró que los profesionales a cargo ignoraron “signos de alarma” compatibles con una falla cardíaca en las últimas dos semanas de vida del paciente: acumulación de líquido, dificultad para respirar, alteración del estado de conciencia, taquicardia y presión arterial elevada. Dijo que, ante esos valores, en un consultorio “lo medicaría”.
