Lo dice la ciencia: así impacta la menopausia en el funcionamiento del cerebro femenino

Durante años, los sofocos, las alteraciones del sueño y los cambios de humor fueron considerados los síntomas más representativos de la menopausia. Sin embargo, hoy la ciencia pone el foco en otro aspecto que muchas mujeres describen en sus consultas médicas: la sensación de tener la mente «nublada», olvidarse de palabras o perder concentración en tareas cotidianas. Estos síntomas, conocidos popularmente como niebla mental, forman parte de un fenómeno reconocido por especialistas en neurología, neuropsicología y ginecología.

Lejos de significar un deterioro irreversible, los expertos coinciden en que estos cambios forman parte de la transición hacia la menopausia y, en la mayoría de los casos, son temporales. La clave está en comprender qué sucede en el cerebro durante esta etapa y cuáles son las estrategias que ayudan a proteger la salud cognitiva.

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El cerebro también atraviesa la menopausia

Durante la perimenopausia y la menopausia disminuyen los niveles de estrógenos, hormonas que no solo participan en la función reproductiva, sino que también cumplen un papel fundamental en el cerebro.

La neuropsicóloga Karina Carreño, en una entrevista publicada por OHLALÁ!, explica que el cerebro posee una gran cantidad de receptores de estrógenos. Cuando estas hormonas comienzan a fluctuar y luego disminuyen, diferentes funciones cognitivas pueden verse afectadas, especialmente aquellas relacionadas con la memoria, la atención y las funciones ejecutivas.

Esta visión coincide con investigaciones internacionales que consideran a la menopausia como un proceso también neurológico, y no exclusivamente ginecológico.

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¿Qué síntomas cognitivos son frecuentes?

No todas las mujeres experimentan los mismos cambios durante la menopausia, pero los especialistas describen algunos síntomas que aparecen con frecuencia, como dificultad para concentrarse, olvidos ocasionales, como perder objetos o no recordar nombres, sensación de lentitud para pensar, dificultad para encontrar palabras durante una conversación, menor capacidad para realizar varias tareas al mismo tiempo o fatiga mental.

Estos síntomas suelen ser más notorios durante la perimenopausia, cuando las hormonas fluctúan de forma más intensa.

¿La niebla mental significa que comienza una demencia?

Esta es una de las mayores preocupaciones entre las mujeres que atraviesan esta etapa. Sin embargo, los especialistas remarcan que la respuesta, en la mayoría de los casos, es no.

La llamada «niebla mental» de la menopausia no equivale a una enfermedad neurodegenerativa. De hecho, las investigaciones muestran que muchas mujeres perciben cambios subjetivos en su memoria, aunque las evaluaciones neuropsicológicas objetivas no siempre detectan un deterioro significativo.

Además, distintos estudios indican que estos síntomas tienden a mejorar una vez que el cerebro completa su adaptación al nuevo entorno hormonal.

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Los estrógenos intervienen en numerosos procesos cerebrales. Entre otras funciones: favorecen la comunicación entre neuronas, participan en los mecanismos relacionados con el aprendizaje y la memoria, contribuyen al metabolismo energético del cerebro, ayudan a regular neurotransmisores vinculados con el estado de ánimo y la atención.

Cuando sus niveles disminuyen, el cerebro necesita reorganizarse para funcionar con un nuevo equilibrio hormonal. Esa adaptación puede traducirse en dificultades cognitivas temporales.

Incluso estudios con imágenes cerebrales han observado cambios transitorios en regiones vinculadas con la memoria y las funciones ejecutivas durante la transición menopáusica, aunque esto no implica necesariamente un deterioro permanente.

El sueño también juega un papel clave

No todos los cambios cognitivos dependen exclusivamente de las hormonas. Muchas mujeres presentan insomnio, despertares nocturnos o sofocos que interrumpen el descanso. Dormir mal durante semanas o meses repercute directamente sobre la memoria, la atención y la velocidad para procesar información.

A esto pueden sumarse otros factores frecuentes en esta etapa de la vida, como el estrés laboral, las responsabilidades familiares, la ansiedad o la depresión, que también afectan el rendimiento cognitivo.

Por eso, los especialistas sostienen que el funcionamiento cerebral durante la menopausia es el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí.

Cómo cuidar el cerebro durante la menopausia

La evidencia científica muestra que adoptar hábitos saludables puede contribuir a mantener un buen rendimiento cognitivo.

Entre las principales recomendaciones figuran:

  • realizar actividad física de manera regular;

  • mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, pescado y grasas saludables;

  • dormir entre siete y nueve horas por noche;

  • controlar factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, diabetes y colesterol elevado;

  • estimular el cerebro mediante lectura, aprendizaje de nuevas habilidades o actividades intelectuales;

  • mantener una vida social activa;

  • consultar al médico ante síntomas persistentes o que interfieran con la vida cotidiana.

En algunos casos, el profesional puede evaluar la conveniencia de un tratamiento hormonal u otras estrategias terapéuticas, siempre de forma individualizada según la historia clínica y los riesgos de cada paciente. La terapia hormonal no se indica con el objetivo de prevenir el deterioro cognitivo o la demencia, aunque puede mejorar otros síntomas de la menopausia que repercuten indirectamente en la función cerebral, como los sofocos o el insomnio.

Un cambio que merece más atención

Durante mucho tiempo, los síntomas cognitivos de la menopausia fueron minimizados o atribuidos únicamente al estrés. Sin embargo, la investigación de los últimos años ha permitido comprender que el cerebro femenino también atraviesa una profunda adaptación durante esta etapa.

Reconocer estos cambios no solo ayuda a reducir la preocupación de muchas mujeres, sino que también favorece un diagnóstico oportuno cuando los síntomas requieren evaluación médica.