Los bonos soberanos argentinos cerraron mayo con una nueva mejora en sus cotizaciones y una baja sostenida del riesgo país, que perforó nuevamente el umbral de los 500 puntos básicos y alcanzó su nivel más bajo desde febrero.
Durante la última rueda de la semana, los títulos públicos registraron una suba promedio del 0,2%, acumulando un avance cercano al 2% en el mes. En paralelo, el índice de riesgo país elaborado por JP Morgan retrocedió diez unidades y quedó en 488 puntos básicos, el valor más bajo desde el 2 de febrero.
El buen desempeño de la deuda argentina estuvo respaldado por la fuerte acumulación de reservas internacionales del Banco Central, que esta semana superaron los USD 48.000 millones por primera vez desde 2019. Según datos del mercado, la autoridad monetaria adquirió USD 447 millones en la última jornada y acumula compras por USD 9.680 millones en lo que va de 2026.
Analistas del mercado también destacaron el resultado positivo de las recientes licitaciones de deuda impulsadas por el Ministerio de Economía. En ese sentido, los bonos AO27 y AO28 lograron colocar la totalidad de los montos previstos, con tasas del 5% y 8,17%, respectivamente.
Desde Rava Bursátil señalaron que el fortalecimiento de las reservas y la buena recepción de los instrumentos financieros contribuyen a sostener el optimismo entre los inversores. En la misma línea, el economista Gustavo Ber remarcó que los bonos continúan firmes en dólares y atribuyó la mejora al renovado interés de fondos internacionales y a estrategias tácticas que buscan aprovechar el rezago acumulado de los activos argentinos.
El mercado local encadenó así siete ruedas consecutivas con caída del riesgo país, acercándose al mínimo registrado en 2026, cuando el indicador llegó a 481 puntos básicos a fines de enero.
Desde IOL Invertironline afirmaron que los inversores valoraron las señales de tasas convalidadas en las colocaciones de deuda del Tesoro, mientras que Cohen Aliados Financieros destacó el avance simultáneo de los bonos en pesos y dólares, junto con la recuperación de reservas del Banco Central.
En cuanto a las estrategias de inversión, especialistas recomiendan para perfiles conservadores mantener posiciones dolarizadas mediante instrumentos de renta fija de corta duración, priorizando vencimientos previos a 2027 para reducir riesgos vinculados a la volatilidad cambiaria y al escenario electoral. Según estimaciones privadas, este tipo de cartera podría ofrecer rendimientos cercanos al 5% anual, con foco en preservar capital y mantener liquidez.
