El Aeropuerto Internacional de Ezeiza suspenderá sus operaciones este viernes entre las 13:55 y las 17:40 por reparaciones de emergencia en sus pistas. La medida, coordinada entre la Secretaría de Transporte y Aeropuertos Argentina, afecta a 41 vuelos internacionales y de cabotaje, obligando a las empresas a reprogramar sus horarios en plena temporada.
La terminal aérea más importante de la Argentina, el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, enfrentará una jornada de complicaciones operativas en el cierre de esta semana. Según el anuncio oficial emitido por la Secretaría de Transporte, este viernes 9 de enero se llevará a cabo un cierre total de las pistas por un período de casi cuatro horas. La decisión responde a una necesidad técnica de carácter urgente: ejecutar obras de mantenimiento preventivo en la cinta asfáltica para garantizar la seguridad de los despegues y aterrizajes.
Las tareas de mantenimiento, que se desarrollarán en la ventana horaria de 13:55 a 17:40, fueron planificadas bajo un estricto criterio de «mitigación de impacto». El secretario de Transporte, Luis Pierrini, destacó que el horario no fue elegido al azar, sino que resultó de un análisis conjunto entre el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y las propias líneas aéreas.
El objetivo fue identificar el bloque de tiempo donde el flujo de movimientos es estadísticamente menor, buscando así que la cantidad de pasajeros afectados fuera la mínima posible. Sin embargo, en un contexto de temporada alta, la cifra no es despreciable: 41 vuelos deberán modificar sus horarios de partida o llegada.
Desde el punto de vista técnico, las obras se centran en el sellado de fisuras y el bacheo preventivo en zonas críticas de las pistas principal y secundaria. «La obra se ejecuta de manera inmediata para mitigar eventuales afectaciones mayores a la operación aeroportuaria», explicaron fuentes de Aeropuertos Argentina. Este tipo de intervenciones son vitales en pleno verano, cuando las altas temperaturas pueden dilatar los materiales y generar desprendimientos que pondrían en riesgo las turbinas de los aviones por la succión de restos de material (conocido en la industria como daño por objetos extraños o FOD).
Para las aerolíneas, el desafío es logístico. Compañías como Aerolíneas Argentinas, Flybondi y diversas operadoras internacionales han tenido que reorganizar sus flujos de aeronaves. En muchos casos, los vuelos que debían aterrizar en esa franja serán demorados en sus aeropuertos de origen, mientras que las partidas se adelantarán o se pasarán para el horario nocturno. Esto genera un «efecto dominó» que podría extenderse hasta la madrugada del sábado, ya que la rotación de los aviones se ve alterada en todo el país.
Para los pasajeros, especialmente aquellos que viajan desde provincias como Misiones y tienen conexiones internacionales en Ezeiza, la recomendación es de máxima alerta. Los expertos en derechos del consumidor aeroportuario recuerdan que, al tratarse de una obra programada y notificada con antelación por el Estado, las aerolíneas tienen la obligación de reubicar a los pasajeros sin costo, pero no siempre están obligadas a pagar gastos de hotel o comidas si la notificación se hizo con tiempo suficiente. No obstante, la recomendación fundamental es no dirigirse al aeropuerto sin haber chequeado previamente el estado del vuelo a través de las aplicaciones móviles de las empresas o el sitio web oficial de Aeropuertos Argentina.
Por lo tanto, este episodio pone de relieve la tensión constante entre la infraestructura y la alta demanda del turismo estival. Si bien las obras generan un malestar inmediato, las autoridades insisten en que la prioridad absoluta es la seguridad operacional. Mantener las pistas de Ezeiza en condiciones óptimas es lo único que garantiza que el sistema aeronáutico argentino pueda sostener el intenso ritmo de vuelos que caracteriza a la temporada 2026.
