Misión histórica: la NASA se alista para lanzar este miércoles Artemis II, el primer vuelo tripulado a la Luna en más de 50 años

La NASA se prepara para un momento histórico en la exploración espacial: el lanzamiento de la misión Artemis II, que marcará el regreso de astronautas al entorno lunar tras más de cinco décadas. Con desafíos técnicos superados y una fuerte expectativa global, el despegue previsto para este 1 de abril podría abrir una nueva era en la carrera espacial.

La NASA ultima los detalles para el lanzamiento de Artemis II, la misión que llevará a cuatro astronautas en un viaje de 10 días alrededor de la Luna y que representará el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja desde 1972. El despegue está previsto para este 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Florida.

La ventana de lanzamiento será de dos horas a partir de las 18:24 hora local (19:24 en Argentina, 17:24 en Colombia, 16:24 en México y 00:24 del 2 de abril en España), en lo que constituye la mayor apuesta de la humanidad por regresar al entorno lunar tras más de medio siglo.

Según informó la agencia espacial, la tripulación viajará aproximadamente 7600 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna. La última vez que una misión tripulada alcanzó una distancia comparable fue durante el Apolo 13, cuando la nave orbitó el satélite a 274 kilómetros antes de regresar a la Tierra tras una explosión en el espacio.

Desde ese punto, los astronautas podrán observar la Tierra y la Luna a través de las ventanas de la cápsula Orion, con el planeta a casi 400.000 kilómetros de distancia. Este hito marcará un récord histórico, ya que nunca antes una nave tripulada se alejó tanto de la Tierra, lo que representa un paso clave hacia la futura colonización lunar y la exploración de Marte.

El vuelo servirá para validar sistemas fundamentales del cohete Space Launch System (SLS) y de la cápsula Orion, ambos pilares del programa Artemis. Tras la separación inicial, la nave realizará maniobras complejas en órbita terrestre antes de dirigirse hacia la Luna. El momento culminante será el sobrevuelo de la cara oculta del satélite y el regreso a la Tierra, con un amerizaje previsto en el océano Pacífico.

El conjunto SLS-Orion ya se encuentra en la plataforma de lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy, luego de ser trasladado el 20 de marzo desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos mediante el transportador oruga 2, en un recorrido de 6,4 kilómetros. Se trata de la segunda vez que ocupa esta plataforma, tras un intento previo en enero.

La misión enfrentó diversos desafíos técnicos. Durante un ensayo general (WDR), se detectó una fuga de hidrógeno líquido, un combustible complejo de manejar, lo que generó demoras. Posteriormente, se registró una falla en el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete, obligando a nuevas reparaciones. Tras una revisión estructural exitosa el 20 de febrero, la NASA decidió no realizar otro ensayo completo antes del lanzamiento.

Si el despegue no se concreta el 1 de abril, existen ventanas alternativas hasta el 6 de abril y una nueva oportunidad el 30 de abril. La agencia no confirmó fechas para mayo, concentrando sus esfuerzos en las oportunidades de abril.

La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen. Durante el viaje, deberán afrontar condiciones extremas, incluyendo posibles pérdidas temporales de comunicación con el centro de control.

Entre los experimentos destacados figura el “Experimento Matroshka”, orientado a estudiar la protección contra la radiación solar y cósmica. La cápsula Orion cuenta con un sistema de defensa por capas diseñado para mitigar estos riesgos.

El regreso, previsto para el 11 de abril, pondrá a prueba el escudo térmico de la nave, que deberá soportar temperaturas de hasta 2.800 °C durante la reentrada. Este componente presentó fallas en Artemis I, con grietas y desprendimientos, por lo que se ajustó la trayectoria de reingreso para reducir el impacto térmico.

El administrador de la NASA, Jared Isaacman, aseguró: “Tengo plena confianza en el escudo térmico”, mientras que el comandante de la misión, Reid Wiseman, sostuvo: “Si seguimos la ruta de reingreso prevista por la NASA, este escudo será seguro para volar”.

El programa Artemis implica una inversión multimillonaria: el desarrollo del SLS demandó cerca de 24 mil millones de dólares, mientras que la cápsula Orion superó los 20 mil millones desde 2006. El objetivo es establecer una presencia humana sostenida en la Luna, aprovechar recursos como el hielo de agua y avanzar hacia futuras misiones a Marte.

En esa línea, la exsubadministradora Pamela Melroy destacó “el valor de establecer una presencia humana a largo plazo en la superficie lunar y de aprovechar el hielo de agua como recurso para fabricar combustible”, y remarcó que el desafío actual ya no es solo “poner botas en la Luna”, sino definir cómo será la exploración a largo plazo.

El programa también enfrenta críticas por sobrecostos y demoras. Entre Artemis I y II pasaron casi cuatro años, cuando inicialmente se preveían solo dos. Además, la competencia internacional, especialmente con China, presiona a Estados Unidos a acelerar su cronograma. “El reloj corre en la competencia de grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años”, advirtió Isaacman.

Como respuesta, la NASA reformuló su calendario. Artemis III se limitará a pruebas en órbita en 2027, mientras que el alunizaje se trasladó a Artemis IV en 2028, dependiendo de módulos desarrollados por SpaceX o Blue Origin. El nuevo plan prevé lanzamientos cada 10 meses.

La misión cuenta con cooperación internacional, incluyendo la participación de agencias espaciales de Canadá y Europa, lo que refuerza su carácter global.

Finalmente, desde la NASA señalaron: “La tripulación de Artemis II, al volar más lejos que nunca, pondrá a prueba las fronteras del conocimiento y la resistencia humana, abriendo el camino para que la humanidad vuelva a pisar la Luna y, en el futuro, explore Marte”.

Con la cuenta regresiva en marcha, la expectativa mundial crece ante un lanzamiento que podría redefinir el futuro de la exploración espacial.