Misionera corrió a más de 4 mil metros de altura en el Raid de los Andes

La corredora misionera Griselda Silva detalló su experiencia tras debutar a 4 mil metros de altura en Jujuy, el impacto físico de la falta de oxígeno, el imponente paisaje de los cerros, y sus próximos objetivos deportivos en Catamarca y Buenos Aires.

La primera etapa del Raid de los Andes representó un exigente desafío de adaptación física al desarrollarse a 4 mil metros de altura sobre el nivel del mar en las Salinas de Jujuy. Una de sus participantes, la deportista misionera Griselda Silva, dialogó con el programa de streaming Fórmula Tuerca, transmitido por Misiones Online.

“La verdad que fue un gran desafío”, afirmó Silva, “porque correr a esa altura, más que altimetría, es mucho trabajo de respiración, porque realmente donde querés adelantar un poco, querés forzar, te para, porque necesitas el oxígeno”.

Para contrarrestar los severos efectos de la altura durante los 12 kilómetros de recorrido en la salina, la corredora se apoyó en los consejos de sus entrenadores y en una estricta planificación. “Ya con toda la experiencia que ellos tienen, fui con todo un plan de alimentación, con toda una seguidilla de cosas como para no pasarla mal”.

La segunda jornada de la competencia, que atravesó el trayecto montañoso desde Tumbaya hasta los cerros de Siete Colores en Purmamarca, deslumbró por su imponente geografía y riesgo natural. “No puedo explicar la majestuosidad de los cerros, los colores, correr al filo del cerro con el vacío del otro lado. Fue súper lindo”.

Durante las exigentes travesías por los senderos de montaña, la organización del evento mantuvo un estricto control sobre la seguridad y el bienestar constante de los competidores. “Todo el tiempo había asistencia, así que la verdad que muy lindo, muy cuidados todos los corredores”.

A pesar de la extrema exigencia del terreno y las alteraciones por la altitud, la atleta finalizó la prueba en óptimas condiciones físicas y logró un destacado posicionamiento general. “En mi categoría éramos 270 más o menos, y yo estoy en la categoría 40-49, y llegué número 55”, contó.

Motivada por la experiencia vivida en Jujuy, la deportista ya proyecta nuevos desafíos de ultra distancia en otros escenarios de gran altitud de la precordillera argentina. “Es una carrera que la quiero repetir, pero posiblemente el año que viene, porque también quiero hacer una que se hace en Fiambalá, en Catamarca”, indicó.

A corto plazo, su exigente calendario deportivo continuará en el ámbito urbano preparándose para una de las competencias tradicionales de media distancia más importantes del país. “Estamos preparando la Media Maratón de Buenos Aires, así que el 23 de agosto nos vamos a correr”.

Más allá de sus recientes logros puramente deportivos, la atleta reconoce con gratitud que su vocación y constancia provienen directamente del legado familiar. “La verdad que un orgullo ser hija del ‘Choclo’ Silva, heredé la pasión por el deporte”, concluyó.

Misiones Online