Misiones logra el primer Plan Integral Comunitario del país para cuidar la selva

El proyecto involucra a 37 familias de San Pedro y Pozo Azul y combina manejo sostenible del bosque nativo, mejoras productivas y acceso al agua, con el objetivo de fortalecer el arraigo rural y evitar la deforestación.

Wilma Amarilla en Santa María de las Misiones.

Misiones marcó un precedente a nivel nacional con la aprobación del primer Plan Integral Comunitario de Manejo de Bosque Nativo del país, una iniciativa que pone en el mismo nivel la conservación ambiental y el fortalecimiento productivo de las familias rurales.

El eje del proyecto es claro: mejorar la producción y la rentabilidad de quienes viven en la chacra para que puedan quedarse en el territorio y mantener el monte en pie. “Estamos muy contentos, y la provincia también, porque es el primer proyecto comunitario aprobado del país”, destacó Wilma Amarilla, analista de bosques de la Fundación Vida Silvestre en Misiones, al explicar que, aunque desde 2024 se ejecutan 95 planes, este es el primero con enfoque comunitario integral en recibir aprobación.

El plan abarca a 37 familias del departamento de San Pedro, en los municipios de San Pedro y Pozo Azul, en los parajes Santa Cruz del Monte y Bellavista. Todas poseen superficies de bosque nativo y asumieron el compromiso de conservarlas como base del acuerdo.

Se trata de un plan de manejo sostenible con diez componentes que articula conservación y desarrollo. “La premisa es mantener el bosque nativo, pero también mejorar las condiciones de vida y productivas de las familias”, explicó Amarilla.

Uno de los puntos más sensibles es el acceso al agua, directamente ligado al monte. “En esa zona no hay red de agua y las familias dependen de vertientes que existen gracias al bosque. Si no hay bosque, las nacientes se secan”, subrayó. Por eso, gran parte de los recursos se destinarán al mejoramiento de vertientes para garantizar agua segura.

En paralelo, se impulsarán mejoras productivas concretas: fortalecimiento de la agricultura familiar, apoyo a la producción de arroz —incluido un motor para una peladora— y mejoras en caminos rurales, entre otras obras. La lógica es que producir mejor reduzca la presión sobre el bosque y refuerce el arraigo.

“El impacto que buscamos es que aumente la producción y la rentabilidad de las familias, siempre ligado al compromiso de no deforestar, mantener el bosque y, si es posible, ampliarlo con restauración”, remarcó la analista.

A diferencia de otros esquemas de conservación más individuales, este plan se construyó con una mirada colectiva. “Pensar mejoras comunitarias no fue fácil, porque cada familia quiere resolver lo suyo, pero acá son 37 familias y los beneficios también deben ser para la comunidad”, explicó.

El proceso incluyó más de un año de trabajo y al menos 11 encuentros participativos. “Ninguna familia se bajó del proyecto. Persistieron y siguen comprometidas, lo que demuestra que ven en esto una oportunidad real para su futuro”, valoró Amarilla.

Tras la aprobación provincial, el próximo paso será la ejecución a través de FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y el Ministerio de Ambiente de Nación, que deberán avanzar con las licitaciones. El plan contempla una inversión cercana a 200.000 dólares y una etapa de implementación de al menos un año.

Desde la fundación remarcaron que sostener el acompañamiento técnico será clave. “Necesitamos que las familias se queden en el lugar. Si venden sus chacras, puede cambiar el uso del suelo. En cambio, si mejoran su producción y su calidad de vida, el bosque nativo tiene más chances de perdurar”, concluyó Amarilla.

Fuente: Agro Misiones