El Bosque Atlántico está de luto, porque un ejemplar de mono carayá rojo (Alouatta guariba), una especie en peligro crítico de extinción, fue atropellado este fin de semana en la Ruta Nacional 14, en la zona de la Reserva de Piñalito Sur.
El trágico suceso ha reavivado el llamado urgente a la conciencia vial y a la protección de la fauna silvestre en la provincia.
Hecho previsible
Desde la Fundación Mono Carayá Rojo, que trabaja en la conservación de esta especie, han denunciado que el atropellamiento “no fue un accidente, sino una consecuencia previsible” de la imprudencia al volante en zonas naturales.
La organización resalta la importancia vital de este animal para el ecosistema: el mono carayá rojo es un “sembrador de selva”, ya que al alimentarse y moverse por el dosel del bosque, puede dispersar hasta 200 especies de árboles al año.
Su pérdida representa un golpe significativo para el equilibrio y la regeneración del Bosque Atlántico.
Especie en peligro
El mono carayá rojo es uno de los 25 primates más amenazados del planeta. En Argentina, solo sobreviven unos 50 ejemplares de la subespecie Alouatta guariba clamitans, confinados en pequeños fragmentos del Bosque Atlántico en el este de Misiones.
Su población ha sido diezmada por la fragmentación del hábitat, enfermedades como la fiebre amarilla y ahora, la imprudencia vial.
Desde Piñalito Sur, la Fundación reitera un pedido urgente a los conductores: disminuir la velocidad al transitar por zonas naturales y respetar las señalizaciones de fauna silvestre.
La organización concluye que “cada animal atropellado es una pérdida para el ecosistema y una advertencia para nosotros. Necesitamos que la gente entienda que respetar la velocidad es también respetar la vida”.


