En la noche de este jueves 14 de mayo, murió Lazare, el perro más longevo del mundo. Con 30 años y 5 meses, el animal que vivía junto a sus tutores en la localidad de Villy-le-Pelloux, en la Alta Saboya (Francia), dijo adiós en los brazos de su última dueña, Ophélie Boudol.
Su muerte ha causado bastante conmoción a nivel mundial porque ocurrió apenas unas semanas después de haber sido adoptado -tras el fallecimiento de su primera dueña- y de que su historia se volviera viral en todo el mundo.
«Decidiste tomar vuelo en mis brazos, en la tarde del 14 de mayo, para unirte a tu ama que tanto te amaba y cuidó de ti durante todos estos años», escribió Boudol en su cuenta de Instagram, generando todo tipo de emociones entre sus seguidores.
El can de raza «spaniel toy» había nacido el 4 de diciembre de 1995. Como era de esperarse, fue una muerte natural dados sus años. En sus últimos días, Lazare ya era sordo, casi ciego, padecía artritis y usaba pañales, pero su dueña comentó que se fue tranquilo y rodeado de amor.
Aunque su edad fue verificada por el refugio SPA de Annecy-Marlioz mediante su microchip y el registro oficial francés (Livre des Origines Français), murió antes de que el Guinness World Records pudiera oficializar el título como el perro más viejo de la historia.
La segunda adopción de Lazare
Tras pasar casi tres décadas al lado de su primera compañera, la muerte de esta dejó a Lazare en un refugio de animales. Allí, su destino se cruzó con el de Ophélie Boudol, una madre soltera de 29 años que, a pesar de que el perro era un año mayor que ella, quedó cautivada por él al instante.
Aunque su intención original era adoptar una mascota para su madre, Ophélie terminó abriéndole las puertas de su propio hogar a Lazare para que viviera allí sus últimos días.

